El PSOE, ante sí mismo

VIGO

KIKO DA SILVA

Análisis | El futuro de los socialistas vigueses Sin ejecutiva local y ahora sin presidente, los socialistas están obligados a recomponer su gestora rápido para para asumir el papel de oposición y preparar unas decisivas generales

10 dic 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

Los socialistas vuelven a colocarse otra vez ante sí mismos. La evolución de la crisis municipal ha acabado por trasladar una parte del conflicto a la estructura local del partido con la sonora y destemplada discrepancia del que había sido elegido por la dirección de Madrid y Santiago para recomponer un partido roto y herido hace tan sólo diez meses. La antigua herida se ha vuelto a abrir aunque por otro sitio quizás, pero la urgencia vuelve a ser la misma o más imperiosa si cabe que cuando el pasado mes de febrero había que darle la vuelta al PSOE vigués como a un calcetín para que sus bases acabasen apoyando a un candidato independiente e impuesto. Ahora el aparato socialista dispone tan sólo de dos meses y medio para lograr otra vuelta de tuerca y afrontar con unas mínimas garantías de coordinación y agilidad unas elecciones generales cuyo resultado cambiará de todas todas -se mejoren o no los resultados de hace cuatro años- el devenir del PSOE vigués. La semana que viene comenzará la propuesta de nombres para conformar las listas del Congreso y del Senado y por ello a la dirección gallega del PSOE no le quedará más remedio que tratar de instalar cuanto antes la mayor normalidad posible en su agrupación viguesa, donde todo hace indicar que su gestora sufrirá una sensible renovación, mayor que el mero hecho de cubrir las vacantes dejadas por Miguel Barros y María Teresa Fraiz. Los socialistas vigueses tienen que pegarse en campaña con la maquinaria que la ministra Ana Pastor ya ha puesto en marcha desde hace meses y que además estará empujada con medios sobrados por Mariano Rajoy. En las direcciones del PSOE se ha instalado además el objetivo, o incluso se ha planteado la exigencia, de no bajar ni un sólo punto respecto a los comicios del año 2000. Por si fuera poco ese planteamiento para un PSOE cuyo futuro electoral se antoja tremendamente dudoso, coincide en Vigo con la batalla que ya se ha iniciado por formar parte de las listas entre nombres históricos del socialismo vigués, aunque algunos de ellos muy descolgados de la primera fila; coincide con la búsqueda por parte del aparato oficial de un nuevo líder capaz de afrontar otra renovación interna en Vigo e incluso liderar el cartel electoral de marzo; coincide con la pérdida de la alcaldía y coincide con la renovación fina, sin culminar, y ahora truncada de la etapa liderada por Príncipe. Por todo ello el PSOE vuelve a encontrarse ante sí mismo, un escollo difícil de superar.