Crónica | Las últimas decisiones antes del pleno de mañana El alcalde comunicó el miércoles en una cena con allegados su sensación de que el sábado concluirá su mandato, mientras sus ediles comienzan a anular citas
27 nov 2003 . Actualizado a las 06:00 h.«No le van a dejar gobernar ni que se consolide, no lo pueden hacer porque si no habrá alcalde para muchos años». Con ese temor el círculo más cercano de las amistades de Ventura Pérez Mariño veía y expresaba con preocupación sus sensaciones el día de la toma de posesión del entonces nuevo regidor vigués. Esa misma frase fue repetida en la noche del pasado miércoles, con la coletilla de «ya lo decíamos nosotros» por integrantes del mismo grupo tras oír lo que el ex-juez lacónicamente anunció en una cena. Ante la sorpresa de sus acompañantes de mantel, Pérez Mariño les aseguró que el sábado se despediría de la alcaldía a la que llegó el pasado 14 de junio al considerar completamente imposible que el BNG accediese a alcanzar un nuevo acuerdo de gobierno municipal. El regidor expresó en dicha cita el por qué de la convocatoria de la sesión en la que mañana se dilucidará la moción de confianza, que en todo caso, dijo, se basa en «una cuestión de dignidad», según aseguraron participantes en dicha cena, los primeros en conocer el momento en el que el cronómetro comenzó a correr hasta el instante en el que se decida si por primera vez en la historia democrática de Vigo se corta el mandato de un alcalde de la ciudad. Pérez Mariño, con la decisión tomada ya, no dudó ayer en poner kilómetros de por medio entre él y los teléfonos, las reuniones, las negociaciones de última hora y hasta los consejos. Mientras las llamadas se entrecruzaban entre los dos bandos en liza e internamente dentro de cada organización, el alcalde asistía en Segovia en la tarde de ayer a una conferencia que se pronunciaba al mismo tiempo que sus siete compañeros de grupo cerraban la puerta a cualquier pacto con el Bloque que no tuviese a Pérez Mariño como única posibilidad para presidir la alcaldía viguesa de la que el ex juez se despidió ya, al menos ante sus allegados, por si acaso. Comienzan las mudanzas Las despedidas también cundieron ayer entre su equipo, persuadido de la cerrazón de los nacionalistas a cualquier acuerdo antes de la votación de la cuestión de confianza de mañana. Así, el concejal de Urbanismo, Mauricio Ruiz, decidía cancelar todas sus citas para los próximos días, al tiempo que comenzaba a ordenar sus pertenencias en el despacho que ocupa en el Ayuntamiento para facilitar la mudanza, que a día de hoy se antoja como segura tras mes y medio de crisis y tan sólo cuatro meses de gobierno conjunto. Lo contrario de lo que ocurre en el PP donde ayer quien más y quien menos reconocía haber empezado a echar cuentas sobre su futuro laboral inmediato e incluso sobre compatibilidades públicas, igual que los funcionarios que en algunos casos antes de acabar el año habrán llegado a tener hasta tres jefes. Ahí es nada.