El libro ha sido realizado por la delegación viguesa del Colegio de Arquitectos de Galicia El trabajo pretende reivindicar la protección del patrimonio arquitectónico
17 nov 2003 . Actualizado a las 06:00 h.La Casa del Libro acoge esta tarde, a las ocho y media, la presentación de la Guía de Arquitectura de Vigo, un libro realizado por la delegación viguesa del Colegio Oficial de Arquitectos de Galicia, bajo la coordinación de Fernando Agrasar. La guía presenta cien edificios construidos en Vigo entre 1930 y 2000, que repasan cuatro etapas arquitectónicas bien definidas, como es el arranque de la primera modernidad, el historicismo y regionalismo de la postguerra, la incorporación al movimiento moderno y la arquitectura tras la crisis del pensamiento moderno. Fernando Agrasar explicó la ausencia de la importante arquitectura realizada en Vigo en el cambio de siglo (del XIX al XX) en el hecho de que ya es demasiado conocida. «Queríamos reivindicar la protección de está parte tan importante del patrimonio, y porque es una arquitectura menos estudiada y menos conocida», afirmó el profesor de la Escuela de Arquitectura Superior de A Coruña. El trabajo está dirigido a un público interesado en la materia pero no especializado y, por ello, se ha confeccionado un formato fácil de comprender y muy manejable. La evolución estilística se estructura entorno a cuatro capítulo, en donde los edificios elegidos se presentan con una fotografía y un pequeño texto explicativo. La guía, de pequeño formato, se complementa con un callejero de Vigo donde se señala la ubicación de los ejemplos arquitectónicos. El libro se vende al precio de 24 euros. Desde hace cinco años, el equipo redactor de la guía ha estudiado más de mil edificios de Vigo para finalmente elegir los cien presentados. «Tuvimos que prescindir de muchos edificios, sobre todo de la República, esta arquitectura de la primera modernidad está muy mal conservada y poco valorada, hay algunas obras que están referencias por su valor pero de las que ya sólo quedan restos, como es el caso de la fábrica Ribas de Orillamar», señala Fernando Agrasar para explicar el grado de conservación.