Reportaje | Las mascotas olvidadas La consellería de Medio Ambiente ha impuesto una veintena de multas por abandono y maltrato de animales en los dos últimos años, tres de ellas en la comarca
15 nov 2003 . Actualizado a las 06:00 h.Fosas con cadáveres de animales en Ponteareas, un perro golpeado tras ser abandonado por su dueño en Vigo. Son algunos casos recientes de maltrato a animales que han salido a la luz. La Xunta ha impuesto desde el año 2002 una veintena de sanciones por maltrato y abandono de animales, sin contar con los dos casos mencionados. La cuantía de las multas impuestas por la consellería de Medio Ambiente en dos años asciende a 33.504 euros, a los que hay que sumar los 3.005 euros que tendrá que pagar E.A. un ciudadano vigués que adoptó un perro en la Sociedad Protectora a finales del año 2000 y que dejó abandonado un año después. El animal, un cocker, apareció vagando por las calles de Redondela. Había recibido un fuerte golpe en al cabeza, sufría una otitis aguda, una miasis importante y tenía larvas de mosca por falta de higiene. Una familia redondelana se hizo cargo del animal. Pero en estos últimos años ha habido muchos casos de abandonos y maltratos. No sólo a perros o gatos, que son los más frecuentes, ya que sólo en Vigo se contabilizan unos 10.000 canes en fincas y domicilios particulares y otros 500 viven en la perrera tras haber sido abandonados. Uno de los casos más curiosos de abandono ocurrió en el recinto ferial de San Lucas en Lugo. Un burro, una especie protegida, fue «olvidado» por sus dueños, que lo dejaron atado a un poste. Otros casos de maltrato a equinos fueron los que sufrieron varios caballos cercanos a Ferrol a los que les ataban las patas con trancas para que no escapasen. Francotiradores Otro vecino de Toén tenía una granja de caballos en muy malas condiciones y sin ningún tipo de autorización. Por uno de estos establos sin autorización fue multado un vecino de Nigrán con 601 euros el pasado 5 de febrero. El transporte de animales no se puede efectuar de cualquier manera. Un tomiñés fue multado por llevar a un perro de cualquier manera causándole dolor. Le impusieron 601, euros de multa. Más bestias fueron unos vecinos de Moaña que mantenían una perra atada con una cadena de tan sólo diez centímetros de longitud. El animal, al tirar de la cadena, se había incrustado el collar en la tráquea. Los tejidos alrededor de las heridas se habían necrosado por lo que la perra tuvo que ser sacrificada. A los dueños les impusieron una multa superior a los 3.000 euros. En Vicedo (Lugo), un individuo se dedicaba a probar su puntería disparándole a los gatos que veía por la calle desde su coche. Le cayó una multa de 901 euros. A pesar de la labor sancionadora de la Xunta, muchos de los casos de maltrato a animales permanecen impunes. Especialmente llamativo fue el hallazgo, el pasado 8 de octubre, de fosas de perros enterrados de forma indiscriminada en la perrera municipal de Ponteareas, tal como informó la corresponsal en la localidad, Mónica Rodríguez. Fueron los propios animales de la perrera los que llevaron a los miembros de la Asociación Animais Sen Fronteiras a encontrar los restos de otros perros. De todas estas muertes no queda constancia documental ni certificación de los veterinarios en el caso de haberse practicado la eutanasia. Cuando la asociación se hizo cargo de la perrera encontró las instalaciones en un estado de abandono patente y a los animales faltos de higiene. Son casos sobre la verdadera y triste historia de muchas mascotas.