La Mirilla La cantante, perteneciente a la primera generación de O. T., provocó un río de gente durante su presencia en Vigo
15 nov 2003 . Actualizado a las 06:00 h.Viva el fenómeno de masas. Todos a una como no sé quien dijo, que hoy en día son otros los parámetros culturales que mueven a la gente. El caso es que la achinada Chenoa actuó ayer como un infalible imán durante su breve presencia en Vigo. La cantante, perteneciente a la primera generación de Operación Triunfo, estuvo en El Corte Inglés para promocionar su disco Soy mujer . Ya saben, tu me compras el disco y yo te lo emborrono pero te echo una sonrisa. Pero no fue una firma de ejemplares cualquiera. No sé si mil, pero largos cientos de personas, aparentemente adultas algunas y muchas adolescentes o en vías de, hicieron guardia desde primeras horas de la mañana en la marquesina del centro comercial para poder percibir el halo mágico de su admirada cantante. Pero no crean que este fenómeno paranormal afecta sólo a la carpetovetónica Hispania, no. La Lusitania también cayó bajo el embrujo de O. T. y, aunque tienen sus propios fenómenos vocales, admiran mucho a los de este lado del río. Varias seguidoras, procedentes de Oporto, también quisieron comprobar que la sonrisa de Chenoa es auténtica. Incluso le regalaron un cedé del programa portugués, provocando el entusiasmo de la diva, que no paraba de ofrecer muestras de gratitud. El disco luso no fue el único regalo que ayer le ofrecieron a la muchacha. Quizá, recordando su afición al pan de molde americano, algunas seguidoras le llevaron una tarta. Pues debe ser la bomba porque lo anuncian como lo máximo. Afirman en su página web que se encuentra de todo. Desde canciones pop hasta baladas, que incluso hay rythm and blues, soul y rap. Jesús, y yo matándome a comprar música toda mi vida sin saber que algún día alguien reuniría lo más sentido de la música en un sólo disco. Claro que en su web no se ofrecen las letras de las canciones y me asalta la duda. El asunto es que esta chica y el engranaje que la mueve ya ha conseguido vender medio millón de disco con sus tres trabajos. De seguir así este fenómeno, habrá que sucumbir o, de lo contrario, mejor es olvidarse de escuchar música porque al resto de los músicos no les dejarán grabar. Qué pena.