Los concejales Barros y Porteiro lo califican de «absolutamente imprescindible» Toba responde que «en función da política dos socialistas non hai nada de que falar»
14 nov 2003 . Actualizado a las 06:00 h.La segunda oferta negociadora de los socialistas en el Concello vigués camina, como la primera, hacia el precipicio. El escrito enviado al Bloque tras el pleno del jueves para iniciar conversaciones y el nombramiento como interlocutores de los socialistas María Xosé Porteiro y Miguel Barros fue ayer desdeñado por los nacionalistas; nada más recibirlo Castrillo respondió negativamente y ayer Xabier Toba también dijo que «en función da política do PSOE non hai nada de que falar». No quedó claro si Toba respondía a la rueda de prensa que minutos antes habían ofrecido Porteiro y Barros ya que el portavoz del BNG hizo una declaración sin admitir preguntas. Los dos concejales del PSOE se esforzaron ante los periodistas en allanar el camino para que el BNG acepte regresar a la mesa de negociaciones. Frases como «tendemos a man», «temos vontade de chegar a un acordo estable que é absolutamente imprescindible» o «queremos recompoñer a coalición de goberno con BNG» fueron desgranadas una tras otra con el fin de ablandar a los socios nacionalistas. Rivas no corre peligro El objetivo era doble; de una parte, ofrecer las garantías que solicita el Bloque y, de otra, dejar claro ante los ciudadanos que la pervivencia de la crisis se produce en contra de su voluntad. De forma concreta Barros afirmó que «o tempo empeza a correr en contra». En el marco de esta estrategis ambos concejales afirmaron de manera concreta que la pervivencia del gerente de urbanismo, Xabier Rivas, está garantizada. Es otro mensaje dirigido al Bloque y destinado a evidenciar el peaje que están dispuestos a aceptar. Pese a ello la otra parte no parece ablandarse. Minutos después de la rueda de prensa de los socialistas y presumiblemente tras ser informado de su contenido comparecía Xabier Toba. Sin dar opción a preguntas recitó ante los medios de comunicación un mensaje similar al de los últimos días: rechazo al inicio de conversaciones y una queja explítica por el pacto de los socialistas con el PP para aprobar la subida del recibo de la basura: «Foi un xesto de guerra e de confrontación con nós pois coñecían a nosa posición; non hai nada de que falar», remachó.