Crónica | Persecución por los pasillos de la clínica Un doctor pidió a la policía local que retirase las esposas a un supuesto traficante que se había tragado droga. El delincuente, ya libre, propinó una paliza al galeno y huyó por el hospital
05 nov 2003 . Actualizado a las 06:00 h.Una historia digna de Moliere, el dramaturgo francés famoso por su manía a los médicos. Todo empezó a las 5.30 de la madrugada de ayer, en la calle Carral con Victoria. Tres individuos intercambiaban un objeto. Al percatarse de que les observaba una patrulla de la policía local, éstos huyeron. Los agentes dieron el alto a V.L.G., cangués de 45 años. Éste, al verse acorralado, se introdujo algo en la boca, supuestamente droga que se tragó. El presunto traficante se negó a identificarse con gran resistencia hasta que fue reducido. En el cacheo, los agentes se incautaron 137 euros en diez billetes arrugados, reducidos al mínimo tamaño y ocultos en bolsitas de plástico. La policía sospecha que se trata de un nuevo truco de los compradores para camuflar el pago de estupefacientes en la calle. La policía también ocupó dos papelinas, otros narcóticos y un teléfono móvil. La policía local trasladó al detenido al hospital Xeral al temer que la droga que había ingerido le hiciese daño. Allí lo derivaron a Povisa, donde el médico exigió a los agentes que quitasen las esposas al reo. Una vez libre, el acusado supuestamente golpeó y empujó al facultativo y se fugó a la carrera por los pasillos del box o el área quirúrgica, donde fue reducido y devuelto al doctor.