El pastel

CRISTINA LOSADA

VIGO

ANTÍPODAS | O |

25 oct 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

A LOS que se rasgan las vestiduras por el espectáculo de Vigo, les pregunto si preferirían, o prefieren, pues todavía no se descarta la reconciliación de los cónyuges, cuatro años de peleas domésticas. A los que condenan a Mariño por autoritario les sugiero que rebobinen: el BNG hizo el pacto de mal café y mostró enseguida peor talante. No supieron pasar de segunda a tercera, vieron el fantasma de Paco Vázquez y apostaron por la bronca: que a Ventura no le salieran bien las cosas, que sus iniciativas no llegaran a buen puerto. Que no adquiriera prestigio, que se hundiera en el socavón del forcejeo político constante. Así he visto yo la película. Tan mezquinas las miras del Bloque en esta ocasión como las de Carlos Príncipe al comienzo del mandato anterior. Es la política entendida como ocupación del poder, nada más. A la vista del pastel, el PSOE debía haber llevado la ruptura hasta el final: pues el pacto no furrula, no hay gobierno, así que volvamos al punto de partida. Y éste es que hay tres fuerzas y ninguna de ellas puede gobernar sola. En tal tesitura, hay un modo de salir del embrollo: la que hoy se aplica en Madrid, repetir las elecciones. Pues el PP, la lista más votada, ¿con el apoyo de quién va a mandar? ¿Del Bloque, que ahora sale con que eso es "lo más democrático"? Vamos, estaría en las mismas que Mariño. Habría obstrucción y sabotaje por doquier. Digo esto porque es claro, breve y no ofensivo. Lo digo por no comentar las incontinencias verbales de Castrillo y su ultimátum fantasma, lo de Beiras con el támpax, y las tenebrosas frases de Nogueira, exigiendo "la dimisión o desaparición" de Mariño¿oiga, ¿en qué gulag? Se diría que están haciendo méritos para entrar en cualquier programa tabernario de la tele.