Las religiosas permanecerán en la ciudad e iniciarán una labor con mujeres prostitutas El centro, situado al final de Coia y próximo a Bouzas, cuenta con medio siglo de historia
13 oct 2003 . Actualizado a las 07:00 h.Las Hermanas Oblatas del Santísimo Redentor han cerrado el colegio que tienen en Vigo en la calle Tomás Paredes, donde llegaron a tener unos 120 alumnos internos con edades diferentes hasta los 16 años. El cierre del centro se ha producido porque las hermanas son pocas, ocho en total, algunas se sienten mayores para bregar con escolares y porque quieren volver al origen de la institución, la labor con prostitutas. El centro era sólo de niñas hasta hace tres años, cuando la Xunta obligó a las monjas a acoger también a niños ya que sostenían que en el caso de las chicas que tuviesen hermanos no podían dejar en la calle a los niños y atender sólo a las chicas. Vivir en el barrio La hermana Teresa, la provincial de la institución en España, ha asegurado que el colegio, que ocupa 9.000 metros cuadrados con vistas al mar, no está actualmente en venta ni lo va a estar sino que en un futuro se pondrá en alquiler. Algunas personas al ver que ya no había movimiento de niños se interesaron por el destino de la parcela que ocupa el colegio. La clausura del internado ha dado pie a numerosos comentarios y especulaciones por la zona y las religiosas no quieren ser objeto de estas polémicas ya que su futuro depende de la hermana provincial. La superioridad es la que decide al respecto, tanto en lo concerniente al arrandamiento del colegio como a nuevas labores. La comunidad de Vigo está formada por ocho mujeres de las cuales cuatro son gallegas y la otra mitad de otras provincias españolas. Todas han realizado una amplia labor en la ciudad. Ninguna quiere marcharse de Vigo. Las religiosas disponden de una parcela de 500 metros cuadrados frente al colegio en la que se podría crear una residencia para realizar la nueva labor con mujeres. Hay que tener en cuenta que la ubicación de las oblatas no está lejos de Bouzas, un lugar frecuentado pro las prostitutas. De hecho uno de los lemas de las oblatas es vivir en el barrio donde viven las mujeres en pequeñas comunidades o compartiendo la vida en hogares con niñas. La comunidad oblata quiere demostrar con su forma de vida que el rechazo y la exclusión no son válidos para construir las personas y la sociedad. «El seguimiento a Jesús está centrado en el encuentro con la samaritana, con la adúltera, con la mujer pública en las parabolas del Buen Pastor, el samaritano y el Hijo Pródigo», señalan. El Proyecto Oblatas se expresa a través de la acogida, la esperanza, la alegría y la hospitalidad. Las religiosas han hecho un llamamiento a los laicos para que colaboren con ellos.