Síntomas

| MIGUEL Á. RODRÍGUEZ |

VIGO

CONTRAPUNTO

25 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

LA sociedad viguesa, acostumbrada a caminar muy por delante de su clase política, lleva tiempo remontando una eclosión. Ha pasado de vivir instalada en la protesta a sosegarse y dosificar su energía de manera selectiva. A poco que la clase política tome ejemplo de lo que ya está ocurriendo en la calle, a Vigo se le prometen tiempos de gloria. Con el aeropuerto a medio ampliar, la circunvalación casi en marcha (después de treinta años de espera), el AVE (o lo que más se le parece) en camino, y las vías de descongestión hacia O Morrazo o hacia Porriño (con la nueva autovía) casi en marcha, la ciudad podrá correr ahora más holgada de lo que siempre acostumbró a hacer. Pero los políticos tienen en su mano la palanca de cambios. De ellos depende circular en primera o meter la quinta y despegar. El puerto, la entrada del AVE o el Plan General son buenas oportunidades de demostrar cordura. Les esperamos.