El Celta y la labor de bombero

La Voz

VIGO

?i hay un asunto que ha marcado los primeros cien días del nuevo alcalde no es otro que el de Balaídos. Por muchos motivos. Está la trascendencia pública del asunto y también es el mejor ejemplo de por qué Pérez Mariño se ha sentido como un bombero (dedicado a apagar fuegos que habían encendido otros). Ahí están la depuradora, el párking de Urzaiz, la ampliación del Ifevi... Citroën Nada más llegar al cargo le ha correspondido lidiar con un enfrentamiento entre el Celta y Citroën, dos símbolos, por el proyecto urbanístico del nuevo estadio. PSA ya había advertido de que la construcción de un centro comercial afectaría al tráfico, pero el anterior gobierno hizo oídos sordos e incluyó el asunto en el avance del plan general. El alcalde del PSOE se decantó por la factoría cuando Javier Riera habló. Enseguida dio carpetazo político a la recalificación de Balaídos y aguantó la presión con la Champions, al negarse a que el Concello pagase el acondicionamiento de las salas del estadio que exigía la UEFA. Pero había más incendios heredados. De repente se destapó el penoso funcionamiento de la depuradora del Lagares, incapaz de tratar todo el caudal que recibe pese a la millonaria inversión. Los vecinos no soportan el mal olor y volverán a movilizarse. Pérez Mariño y su equipo ambién se tuvieron que enfrentar en pleno verano al contrato de la recogida selectiva de basuras. Sus antecesores no llegaron a adjudicarlo y hubo de aguantar las duras descalificaciones de la oposición por hacerlo a propuesta de los técnicos. Con perspectiva y en tiempo récord zanjó el contencioso con los comuneros de Cabral para habilitar aparcamientos de cara a la Feria Mundial de la Pesca. Se ha volcado en este asunto capital y se ha traído a los alcaldes gallegos para dar un novedoso mensaje antilocalista. Y para trabajo, el que le han dado asuntos como el párking de Urzaiz, con reuniones semana tras semana.