Más bigobierno, pero sin coalcalde

VIGO

M. MORALEJO

Crónica | El papel de los nacionalistas El BNG busca una fórmula para rentabilizar su trabajo sin que Mariño se consolide. Castrillo opta por una concejalía menor y emerge la figura de Santiago Domínguez

18 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

?or lo visto, Vigo enfila otros cuatro años sin un gobierno unitario. Las relaciones PSOE-BNG vuelven a ser malas, como en 1999. Aunque los papeles se han invertido por decisión del electorado. Tanto la negociación del pacto como los cien primeros días evidencian que más que de socios hablamos de enemigos condenados a entenderse. Las cosas empezaron mal, peleando por el urbanismo hasta la madrugada del día de investidura, y siguen mal, invitando al alcalde a marcharse si no se ve capacitado. Eso sí, hay diferencias. Vienen marcadas por la situación del BNG. Para empezar, Lois Castrillo no es el coalcalde que en la práctica y en público fue Carlos Príncipe. Ha optado por una concejalía de perfil más bajo (Emprego y Turismo), dejando la de Cultura para un emergente Santiago Domínguez. Idioma Pérez Mariño le cae mal a sus socios. A los del BNG les cuesta disimularlo. Independientemente de cómo asimilaran la pérdida de la alcaldía, el ex magistrado es visto poco menos que como una persona non grata. Han pasado de sus reuniones diarias, se han desmarcado en temas como Balaídos y le han devuelto escritos que envió en castellano. Lo del idioma es casus belli. El reto que tiene el Bloque por delante es rentabilizar su trabajo y, al mismo tiempo, impedir que la figura de Pérez Mariño se consolide.