Volver a empezar... otra vez

Ana Cuña VIGO

VIGO

Reportaje | Ilusión y nervios en el primer día de colegio Los alumnos de primaria daban ayer la bienvenida a un curso que para secundaria comenzará el próximo jueves

10 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

?ndrés, Andrea y Omar estudian tercero de primaria en el colegio Fleming y aunque este año han cambiado de centro porque el suyo está en obras, comparten algo más que una clase: las ganas de reencontrarse con los viejos amigos y otra vez... volver a empezar. De nuevo los madrugones, los viajecitos en autobús y el tráfico en las calles de la ciudad, la bolsa de la merienda y los uniformes. Pero nada importa cuando la mochila va cargada de ilusión. Sonrisas de oreja a oreja y una emoción contagiosa eran las constantes ayer en todos los colegios de la ciudad. Para los alumnos de primaria del Virgen del Rocío la jornada comenzaba además con un aliciente especial: la visita del alcalde. Saludo del alcalde Ventura Pérez Mariño explicó, en un discurso adaptado a los benjamines que «ser buena persona significa preocuparse por los demás y que es responsabilidad de los políticos hacer una ciudad para los niños». Ante la presencia de extranjeros entre su particular público subrayó que «todos tenemos los mismos deberes y derechos y que debemos respetarnos los unos a los otros». En su especial intervención Pérez Mariño quiso dejar claro también que «en el Concello tenemos muchas deficiencias y poca capacidad económica» Los chavales no dejaban de aplaudir y aplaudir a un hombre vestido con traje y corbata que recordaba sus «aquellos maravillosos años» e incluso entre los más espabilados había quien se preguntaba porqué el alcalde no había pagado las obras de Balaídos. Eso sí, durante el discurso, todos calladitos y guardando las formas. Después, los pasillos se cubrieron una vez más de niños y niñas emocionados por el reencuentro con los suyos. Las imágenes más curiosas las escondía el merecido recreo. Pequeños hincando el diente a bocatas de mortadela, chorizo o queso que compartían escena con las ya famosas palmeras de chocolate, más grandes que muchos de los que se las zampaban. En el patio de recreo todo vale, o casi todo, y esos «locos bajitos» lo saben. Vuelven las carreras Carreras interminables alrededor del colegio, juegos indescifrables para miradas extrañas e incluso niños de mirada perdida, asustados ante tanta algarabía y revuelo. Y mientras, profesoras tratando de consolar a chavales que se pelean por un juguete entre sollozos e incluso declaraciones asombrosas de un alevín, Lucas, que confiesa que es la reencarnación de «La Masa» o de Sergio que nos muestra la mochila que el señor Alcampo le regaló. Un mundo aparte donde la fantasía releva durante unas horas a la realidad. Pero el primer día de cole simboliza también añoranza para aquellos que nos tenemos que conformar con mirar tras la verja porque sabemos que aquellos años de inocencia ya no volverán...