Sabios «kiwis»

CRISTINA LOSADA

VIGO

ANTÍPODAS | O |

06 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

EN Nueva Zelanda, país extraordinario al que pienso retirarme algún día, han dado con el nombre adecuado para la mayoría de los impuestos que pagamos. Resulta que el gobierno kiwi quiere gravar a los propietarios de ganado con una nueva tasa, a fin de financiar unos estudios sobre el impacto de las ventosidades de las vacas y las ovejas en la atmósfera. Pues el metano que sueltan esos animalitos, que allí son mogollón, es un gas de «efecto invernadero» peor que el dióxido de carbono. Pero los granjeros neocelandeses no tragan y están protestando contra lo que llaman el fart tax , oseáse, el impuesto del pedo. La verdad es que gravar fiscalmente la flatulencia atenta contra lo que parecía hasta ahora un derecho natural de personas y animales; como respirar, digamos. Pero desde otro punto de vista, ese impuesto es de los pocos razonables de los que tengo noticia: se sabe para qué va a utilizarse el dinero. No va a ir a parar al cajón que tiene, por ejemplo, nuestro Concello, y en el cual entra la pasta que pagamos por el servicio de basura, por tener un negocio, por una terraza, por circular sobre ruedas o tener un piso, y aquello se distribuye según Dios les da a entender a los políticos. ¡Y qué entendimiento, señores! Aquí, por ejemplo, algunos llevamos años esperando a que dediquen más dinero a mantener lo que tenemos en buen estado, o a recuperarlo, porque ¡cómo están algunas cosas!, y a que dediquen menos a todo lo que sea superfluo y prescindible. Pues no queremos que el gasto público, esa ubre de la que al final sólo maman ciertos lobbies , se dispare. Resumiendo, menos impuestos al pedo y más impuestos del pedo, por ponerlo en lenguaje entre neocelandés y sudaca. closadafernandez@yahoo.es