Baiona, capital del glamur

Gloria Fernández BAIONA

VIGO

IAGO MANEIRO

Reportaje | Desfile de personalidades en el Club de Yates El Rey, el Príncipe, el dirigente de Namibia y los presidentes de Pescanova y Caixa Galicia se dieron cita ayer en la penúltima jornada de la regata

06 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Baiona se despertó ayer con una gran expectación. La de amanecer con dos miembros de la Casa Real entre sus vecinos. El Monte Real Club de Yates era, desde las diez de la mañana, el centro de las miradas de propios y extraños. No era para menos: cuando el reloj se acercaba a las 11 horas, el Príncipe Felipe de Borbón llegaba al «village» al volante de un flamante BMW gris plata. Tras conversar animadamente con el gerente del Club de Yates, Carlos Moreno, y con el presidente de Pescanova, Manuel Fernández de Sousa-Faro, desayunó con sus compañeros del Aifos y en todo momento se mostró muy accesible a las personas que en esos momentos tomaban su primer refrigerio. Aunque poco después abandonaba Baiona. Compromisos oficiales no le permitieron seguir disputando la regata, de la que se lleva un buen recuerdo: la réplica del primer Aifos con que navegó allá por el año 1985. Una placa El presidente del Monte Real, Rafael Olmedo, le hizo entrega de una placa en un acto que sirvió para inaugurar la Torre de la Tinaja. La llegada del rey Juan Carlos, como el primer día, se produjo en un C5 ya pasadas las 11 de la mañana. El monarca se dirigió sin mayor dilación a los pantalanes: esperaba allí el Bribón. La curiosidad de los baioneses aumentó, si era posible, con la llegada del presidente de Namibia, Sam Nujoma. Él y su comitiva llegaron enfundados en un chaleco azul marino de Pescanova, y es que el presidente de esta empresa gallega y el consejero delegado, Alfonso Paz Andrade, acompañados por el presidente de la Corporación Caixa Galicia, José Luis Méndez, salieron a recibir al presidente y a su ministro de Pesca, Ibraham Iyambo, que saludó en un español depurado en sus tiempos de universitario en la Península. Nada más llegar, Nujoma se dirigió a los pantalanes para saludar efusivamente al que es ya un gran amigo para él: el Rey. De hecho, calificó al monarca como «el mejor embajador de España» y, en la animada conversación que ambos mantuvieron antes de embarcar, lo invitó a una nueva visita a su país. Los Reyes estuvieron hace tres años en Namibia, y dejaron tal impronta que Nujoma no negó que, en parte, vino a España para saludar de nuevo a los monarcas. El presidente namibio aprovechó la estancia en Baiona, además, para destacar las ventajas de su tierra: «Somos tres países en uno, somos ricos en oro, uranio, plata... somos ricos en agricultura y ganadería y tenemos una impresionante fauna salvaje que atrae al turismo», afirmó. De todo ello dio buena cuenta en la cena de trabajo con el presidente de la Xunta, Manuel Fraga. La comitiva que acompañaba a Nujoma, el presidente de Caixa Galicia, Fernández de Sousa-Faro, y Paz Andrade embarcaron en el flamante Rodman 64 de José Luis Méndez para seguir los inicios de la regata. Volvieron a tierra a las 14,30 horas, para disfrutar de un suculento manjar en el Club de Yates, que se puso de gala de nuevo por la noche. Aunque en un principio se barajó una sardinada para la cena oficial de la directiva con el Rey, para darle un toque entre novedoso y tradicional, al final los platos que se ofrecieron en el Salón de vip giraron en torno a dos productos también de denominación de origen: percebes de la ría y carne. Por eso de variar la carta, saturada estos días por el pescado. Baiona cerraba con esta cena un día de brillo y glamur, en el que grandes personalidades pasearon por los pantalanes del Monte Real.