La Mirilla Protección Civil de O Val Miñor salvó la vida a cuatro bañistas este verano. Con la ola de calor aumentaron las quemaduras, insolaciones y cortes de digestión
18 ago 2003 . Actualizado a las 07:00 h.El voluntariado de Protección Civil salvó este verano a cuatro personas de morir ahogadas en las playas de O Val Miñor. Una cifra demasiado elevada si se compara con otros años, en los que apenas se registraba uno o dos salvamentos de esta entidad. Suerte La última intervención «in extremis» de los voluntarios se produjo el jueves 14 de agosto, en la playa baionesa de Santa Marta. Un hombre de avanzada edad tuvo que ser reanimado, mediante boca a boca, a causa de un corte de digestión. El domingo anterior, en el mismo escenario, los voluntarios reanimaron a una mujer que había tragado demasiada agua. El peor día en lo que va de verano, sin embargo, fue el 1 de agosto. Aquel viernes, un joven de Nigrán moría ahogado en Panxón a mediodía. Pero, por la tarde, dos personas estuvieron a punto de repetir el mismo desenlace. Medios escasos Las intervenciones se duplican, pero los vigilantes no. Este verano, Protección Civil dispone sólo de seis socorristas contratados. Menos que el verano anterior. Los seis socorristas deben alternarse en los siete puestos de tierra y tres de mar que cubren O Val Miñor. En cuanto al voluntariado, la cifra se mantiene estable en 40. Todos y todas constataron, en la primera quincena de agosto, el influjo peligroso de la ola de calor. «La gente está en la playa día y noche y apenas toma precauciones contra el sol», apunta Pereira. Los incidentes en el agua por bruscos cambios de temperatura se han incrementado este verano de una forma notable, al igual que los golpes y contusiones, que en demasiadas ocasiones requieren el traslado al centro sanitario para dar puntos de sutura. Las temibles fanecas campan por Playa América y Patos Las picaduras de faneca siguen estando muy arriba en el ránking de incidencias. Hubo días que se registraron hasta 175 picaduras, de las que la mayor parte se dan en Playa América y Patos. De los nervios «Éste es un verano muy raro, la gente está muy alterada y no sabemos por qué», explica la presidenta de Protección Civil O Val Miñor, Rosi Pereira. El nerviosismo es general en las playas, donde se cometen más imprudencias, y en la carretera. «Circulan muchos más coches de lo habitual otros veranos en O Val Miñor», observa Pereira. Y además, los atascos Las consecuencias directas son dos: Protección Civil no puede trasladarse con la rapidez que necesita en emergencias, «incluso llevando la sirena hay quien nos corta el paso»; y los que visitan las playas se alteran porque no encuentran dónde aparcar. Según la presidenta de Protección Civil, «comportamientos como éstos inciden después en el incremento de emergencias a la hora del baño».