Entrevista | Ana Míguez
02 ago 2003 . Actualizado a las 07:00 h.La medida contra la prostitución que estudia el concelleiro de seguridad ha satisfecho a la asociación feminista Alecrín, que lleva trabajando desde 1985 por la defensa de los derechos de la mujer. Así a todo, su portavoz Ana Míguez recuerda que la solución pasa por la abolición de la prostitución. -¿Le parece suficiente la medida? Me parece una medida valiente pero poco más puede hacer el Concello porque a partir de 1995, cuando se modifica el Código Penal, los proxenetas pasan a ser empresarios y la prostitución deja de estar prohibida. Esta iniciativa es un paso importante porque se empieza a hablar de un personaje que estaba oculto, el prostituidor, que es el culpable del tráfico de mujeres, ya que ellas son la oferta que reclaman. Nosotros no conocemos a una sola mujer que quiera ser prostituida. -¿Qué otras medidas deberían tomarse? Echamos en falta programas específicos de ayuda a las víctimas y campañas dirigidas hacia los clientes prostituidores. Hay que culpabilizar y sancionar al cliente, perseguir a la las mafias y a los proxenetas, nunca a las mujeres. Por otra parte, es terrible que la nueva Ley de Protección de las Víctimas de la Violencia de Género no hable de las mujeres prostituídas porque también ellas son víctimas esta violencia. Alecrín aboga por la abolición de la prostitución y forma parte junto con otras 270 organizaciones, de la Plataforma por su abolición constituída el año pasado en España. Esta medida se ha demostrado eficaz en Suecia, donde la prohibición de la prostitución en 1999 ha supuesto que se redujera un 75%. -¿Qué otros problemas sufren? La extorsión les impide abandonar la prostitución porque las vidas de sus familias están amenazadas si se atreven a denunciar, de hecho, el hijo de una mujer de Vigo fue asesinado para impedir que abandonara su club; además, estas mujeres suelen tener problemas económicos, carencias afectivas y antencedentes de abusos sexuales, son mujeres que terminan muy degradadas y con un dolor permanente. La droga es otro de sus problemas, a casi todas las mujeres que trabajan en clubs se les introduce droga para que tengan una buena actitud con sus clientes. Hace poco, me contaba una mujer que se encontraba tan triste que el prostituidor le preguntó que le pasaba y luego se quejó al gerente porque él iba allí a divertirse. Los clientes son perfectamente conscientes de todos estos problemas. -¿Con que ayuda cuentan estas mujeres en Vigo? Tenemos en marcha el centro de día en el que las mujeres pueden ducharse, poner la lavadora, recibir asesoramiento legal... Funciona también la unidad móvi, donde se hacen reconocimientos médicos y se reparten preservativos. Desde la legalización poco podemos hacer, solo podemos actuar si se denuncia.