Cuentos Municipales
23 jul 2003 . Actualizado a las 07:00 h.observa desde un rincón de la sala de la Comisión de Gobierno a la Junta de Portavoces reunida. Cree que nadie puede verle, pero hay un instante que sufre un sobresalto, cuando El Principito Valiente, desde la presidencia, dirige su mirada al cuadro que representa a don Bernardo González del Valle, conocido por su apelativo de Cachamuíña y a él mismo. El observador está tranquilo, porque el pintor no fue capaz de que se parecieran lo más mínimo el personaje de la Reconquista y su representación pictórica. Observa en qué emplean su tiempo nuestros cargos públicos. Están todos como amodorrados, semidormidos. Y es que, ¡aleluya, aleluya!, están pensando. Cachamuíña sabe aquello de «si quieres que algo no se sepa, ni lo pienses», y va desvelando lo que piensa cada cual. El Principito Valiente proyecta su imaginación, como todos, hacia 2007. ¿A quién no le gusta saber qué éxitos habrá obtenido al terminar la andadura en que está empeñado? El Principito se siente triunfador, en un Vigo totalmente desconocido, sin infracciones urbanísticas, en el que las calles están perfectamente pavimentadas. Tanto que ha tenido que pedir a Javier Riera -con el que se lleva de maravilla, después de haber sacado el estadio de Balaídos- que Citroën fabrique un modelo que da saltitos, para recordar a los vigueses los tiempos que añoran, cuando cabalgaban sobre baches continuados. Todo ha sido triunfal y El Principito Valiente se siente feliz a hombros de El Justeciero Laboral y otros miembros del comité de empresa, que le pasean mientras cantan el pasodoble «Marcial, eres el más grande». Y Elena González, la presidenta de la Federación Vecinal y sus directivos llevan a El Principito en olor de multitud por el rural, por donde se camina con mucha menos tranquilidad que antes, porque las frecuencias de Vitrasa han mejorado tanto que circula un autobús detrás de otro, sin solución de continuidad. Y Fray Semáforo, el flamante concejal de Tráfico, ha pedido la baja de esta responsabilicad y sólo se dedica a la concejalía de Educación, porque no hay ni un vigués que deje el coche un instante en doble fila. Y hasta se ha conseguido llevar el Palacio de Congresos y Auditorio a la ETEA, y dedicado Casa MAR al monumento a la tozudez, que el público entiende mejor que algunas exposiciones del Museo de Arte Contemporáneo. A El de la Triste Figura le sorprende Cachamuíña pensando que para 2007 volverá a su sillón en la Alcaldía, tras el desgaste de El Principito , e ignorando que existen Olaia de Calcuta y Operación Triunfo, los concejales de Bienestar y Cultura, que ya tienen más posibilidades que él de encabezar la candidatura. A Sor Alegría la observa soñando que sus parques y jardines tienen tantas plantas y flores que los niños acceden a ellos con machete, para hacerse paso. La Esperanza Rubia todavía duda si acertó o se equivocó al no haber cedido su sueldo completo de líder de la oposición a las arcas municipales, como réplica el 10 por ciento de que se desprendió el alcalde. Y O Compañeiro está feliz, después de haber hecho un pacto con El Principito Valiente , con el que han rememorado la admiración que ambos sentían por Enrique Tierno Galván. Finalmente se han puesto de acuerdo, han formado gobierno juntos y El Principito le ha nombrado concejal-delegado de la Movida. Y ha cargado a las arcas municipales el uniforme del edil: una mezcla de tapíz del Real Sitio de Aranjuez y una prenda de Gaultier. A su gusto.