ESTACHA | O |
05 jul 2003 . Actualizado a las 07:00 h.Como otros vigueses, pienso que los espacios urbanos realizados bajo el proyecto Abrir Vigo al Mar son vulgares, cuando no rabiosamente feos, y poco funcionales, cuando no decididamente incómodos. Y que el plan ha sido una burla, empezando por su nombre. Hay quien dice para consolarse que el Berbés y las Avenidas están, por lo menos, mejor de lo que estaban. Después de haber dejado que esas zonas se degradaran hasta la náusea, cualquier cosa es mejor si está seminueva y medio limpia. Ya veremos cómo envejece el gran skate park granítico, teniendo en cuenta el desprecio al mantenimiento que aquí nos luce. Quizá sea ese contexto, tan lleno de desatinos, lo que ha llevado a que se considere seriamente el injerto de la piscina del Náutico en la Estación Marítima. Un disparate más apenas resalta en un cuadro tan insensato. Pero, ¡una piscina en una terminal de cruceros! Y no en una que está de capa caída, sino en una para la que se quiere y se prevé más tráfico y movimiento. Sería la guinda del pastel portuario. Incomprensible ¿No habrá acaso otro lugar? ¿No será mejor que se quede dónde está? En estas movidas de Vigo, lo de "que me quede como estoy" suele ser lo menos malo de todo. Una piscina aseadita, más bajita, discretita y no haría donde está ningún mal incorregible. Peor es haber hecho la estación de ría tan alejada de los barcos, peor es que no se entere el visitante de que hay que sacar el billete dentro del túmulo, peor es que esa rampa gloriosa impida la visión del embarcadero que busca ese turista heroico, que ha logrado llegar sin la ayuda de ningún indicador. ¿Dar facilidades? Eso en los bancos. En la urbe, vengan dificultades y cada cosa fuera de su sitio.