Crónica | Caluroso recibimiento en la calle La fugaz entrada y salida de los Reyes del Centro Social Caixanova y el férreo control dejó a cientos de curiosos con las ganas de ver de cerca a don Juan Carlos y doña Sofía
23 jun 2003 . Actualizado a las 07:00 h.«Podían haberse acercado a la gente, qué les iba a pasar, ¡Parece que estamos no Pais Vasco!, filla», afirma una mujer «Señora, esto es como el teatro, hay zona de palco y de butacas», explicaba un policía -Mamá, mamá, ¿son los reyes magos?» -«No hija, no. Son los Reyes de España». La respuesta no acababa de satisfacer la curiosidad de la pequeña que, con gesto malhumorado, se alzaba inutilmente de puntillas, sin acabar de comprender el motivo del revuelo. Unos miles de personas, en una población de casi 300.000 habitantes no es un público muy numeroso, pero motivación no faltaba. Horas antes de la llegada del séquito real, los más curiosos ya ocupaban posiciones estratégicas. Objetivo: ver a los Reyes. Pero su llegada, descenso del coche y entrada fue una operación tan fugaz que muchos se quedaron con las ganas. «Yo le vi los pelos al Rey, los de aquí, de la parte de atrás de la cabeza», contaba una entusiasta espectadora a sus dos amigas, desanimadas por haberse perdido el espectáculo. «Yo no pude ver nada. Aquel policía nos dijo que entraban por aquí y era mentira. Nos engañó», dijo una de ellas. «Es una lástima que no hayan venido caminando un poco por donde está la gente. No les iba a pasar nada. Parece que estamos no País Vasco, filla...pero la culpa de todo la tiene el Concello», replicaba la tercera. «Ya está, vamos a por un bocadillo y hacemos guardia hasta que salgan. ya que estamos...», sugirió la experta en cabelleras. Y se fueron las tres comentando la repetición de la jugada. Otra mujer y su nieta se quejaban de lo rápido que había sido todo: «Con lo que a mí me cuesta andar y no pude verlos. Me hacía mucha ilusión, ¿Cuándo voy a ir yo a Madrid?», se lamentaba. Otros tuvieron más suerte: «Qué guapa es la Reina, y qué elegante. Es verdad que la tele engorda, no tiene la cara tan redonda ¿no?», afirmaba una espectadora de las de primeras línea. Dos horas más tarde, en el mismo escenario, continuaba la guardia: «Ese policía de ahí es tan ancho que me tapa la puerta. ¡Oiga, se puede mover un poco, que no me deja ver!», gritaba una mujer al policía que custodiaba la salida del Centro Social. «Señora esto es como el teatro, hay zona de butacas y zona de palco y ustedes no han pagado entrada», le respondió el policía. «Ya, quiere decir que estamos en el gallinero», refunfuñó la mujer, mientras los Reyes salían del Centro Social, volvían a saludar muy sonrientes, y se alejaban en el Audi oficial a toda prisa envueltos en una nube de escoltas. Visto y no visto.