Una gran noche de sardinas, luces y martillazos

La Voz

VIGO

ESPECTÁCULO

19 jun 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Mientras Galicia salta por encima de la hoguera de San Juan, Oporto se sacude el solsticio de verano a martillazos. Y no es que los vecinos de la capital del Duero se entreguen a la violencia tribal, sino que las más de 500.000 personas que toman esa noche las calles se divierten con martillos de plástico de esos que suenan a patito de goma, que convierten el San Juan en un desbocado juego de sonidos estridentes. Es lo que dicta la tradición en Oporto, una ciudad que se entrega a la fiesta de San Juan con verdadera pasión (es la fiesta mayor de la urbe). Otra de las tradiciones recuerda que la vecindad genera costumbres contagiosas. Es lo que ocurre con las sardinas, un pescado muy apreciado en Portugal que, como en Galicia, alcanza su momento de mayor protagonismo el día de San Juan. Y no sólo porque en esa fecha los pescadores gallegos y portugueses se enzarcen en una pelea para saber quien tiene la culpa de que baje el precio del citado pez, sino que esa noche los portugueses se entregan a la ingesta de sardinas a la brasa, un manjar que en Oporto alcanza la categoría de delicia. Todo ello mezclado con fuegos de artificio y decenas de fiestas, que hacen que la noche más corta del año sea para algunos la más larga.