Sí al estadio, no a cualquier precio

VIGO

Análisis | Un proyecto en discusión desde hace seis años Todos los estamentos de la ciudad están de acuerdo en que el Celta necesita un campo de Champions pero muchos, no sólo PSA, tienen dudas sobre la operación prevista

19 jun 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

?l Celta lleva razón en muchas de las cosas que dice. Básicamente, en que pasea el nombre de Vigo por toda Europa y en que la ciudad necesita un estadio nuevo que sea seguro y cumpla las normas de la UEFA. Y todos los estamentos respaldan su aspiración, pero no a cualquier precio. Aunque ha hablado PSA Peugeot-Citroën -y eso son palabras mayores- hay más voces preguntándose si la operación de Balaídos es correcta: Zona Franca, sindicatos, Confederación de Empresarios, grupos políticos... Las dudas surgen por numerosas razones. Quizá la más importante es que nunca se ha explicado con detalle (y edificabilidades) lo que se pretende hacer en Balaídos. ¿Se pone en riesgo la producción de PSA Peugeot-Citroën? Un polígono industrial en el que trabajan cerca de 14.000 personas, que factura un billón de pesetas y por el que pasan dos mil camiones a diario no es ninguna broma. Lo que está en juego no es sólo el sistema de producción just in time, también hay que pensar en el futuro. La factoría se está ampliando y todavía tiene pendiente la conexión ferroviaria. ¿Cómo repercute colocar a su lado un centro comercial que equivale a tres Alcampos? 2 ¿Conocen los vigueses el proyecto? La respuesta es no. Tiene razón el director general del Celta cuando dice que PSA aún no ha presentado el estudio de tráfico de la zona. Pero olvida que la opinión pública tampoco conoce la recalificación que han negociado el club y el Ayuntamiento. Las edificabilidades siguen guardadas bajo llave en una propuesta de plan general que ha heredado el PSOE y que tiene que revisar con lupa. Quizá lo mejor sería empezar por el principio, dejarse de dibujos de ordenador, y exponer claramente todo lo que se pretende hacer y la repercusión económica que tendría. 3 ¿Cumple la operación todos los requisitos legales? Hasta la fecha, la cosa no ha parado de dar vueltas. Lo último que se supo es que la Gerencia de Urbanismo hizo una propuesta de modificación puntual del PGOU a la Xunta y que Cuíña dijo que había que corregirla (entre otras cosas, se quitó edificabilidad en Barreiro para dársela a Balaídos). A mayores, técnicos municipales han advertido que la concesión de los terrenos por 99 años, como pretende el Celta, podría no ser legal. Propusieron rebajarla a 75. También advirtieron que la construcción del complejo no se puede adjudicar a dedo sino que tiene que salir a concurso. Por último hay que apuntar que nadie se ha preocupado de cerrar los proyectos para la reubicación de las pistas de atletismo y del colegio de Balaídos. 4 ¿El Celta es de todos o es de Horacio Gómez? El Real Club Celta representa a la ciudad y es un fenómeno social. Sin embargo, no hay que olvidar que se ha convertido en una sociedad anónima y que, gracias a una ampliación de capital, Gómez se convirtió en su accionista mayoritario. Con el presidente céltico ha escrito sus páginas más brillantes en lo deportivo pero, ¿qué podría ocurrir con la empresa Celta cuando él no esté al frente? 5 ¿Existen alternativas? Es cierto que casi todos los clubes de élite de España han reformado sus estadios o construido otros nuevos en los últimos años. Y que el Real Madrid lo hizo mediante una polémica recalificación. La diferencia estriba en que los merengues tenían patrimonio propio (la ciudad deportiva) y que la mayoría de los clubs se limitaron a conseguir que el ayuntamiento de la ciudad le sacase las castañas del fuego: Deportivo, Mallorca, Oviedo, Real Sociedad... Y aquí volvemos al principio. Es evidente que el Celta necesita un estadio y es evidente que la llave está en manos del propietario de Balaídos, que no es otro que el Concello. La solución pasa por reconstruir el actual o hacerlo en viable en otro sitio. ¿Cuánto dinero vale? ¿Quiénes apoyarían la causa?