COMENTARIO
14 jun 2003 . Actualizado a las 07:00 h.HACE ESCASOS días un amigo me recriminaba el que me congratulase públicamente por el cambio de actitud del Ministerio de Fomento y de la Xunta de Galicia, en relación con el trazado del AVE entre Vigo y Ourense. Pero no podía ser de otra manera. Poco a poco los empresarios, la sociedad del sur de Galicia, estamos viendo cumplidas todas las demandas que se le plantearon al Presidente de la Xunta de Galicia el 2 de abril del pasado año. Y de caballeros es el reconocerlo. Obviamente, los logros alcanzados en estos largos meses no han sido fruto de un trabajo hecho a la ligera. Nunca me cansaré lo suficiente de repetir que la campaña que desarrollaron la Cámara de Comercio de Vigo, la Confederación de Empresarios de Pontevedra y el Club Financiero Vigo en defensa del AVE para el sur de Galicia debe ser utilizada como modelo paradigmático de interacción con las administraciones públicas. En primer lugar, por el progresivo ascenso en los niveles de interacción con las administraciones. En segundo término, por la unidad de las organizaciones empresariales, que apostaron de una forma clara y decidida por el diálogo y la cordura como estrategias básicas para el éxito de la campaña. Finalmente, por el diseño de una iniciativa destinada a esa «ciudad» de más de tres millones de habitantes que es Galicia. Soy perfectamente consciente de las dificultades que el Ministerio de Fomento y la Xunta de Galicia encontrarán en el trazado del AVE por Cerdedo. Y, aún así, estoy completamente convencido de que ése va a ser el itinerario finalmente elegido. Y es que cualquier problema orográfico o económico que el nuevo trazado entrañe será «peccata minuta» en comparación con los beneficios que aportará a la sociedad gallega. Por un lado, la reducción del trayecto entre Vigo y Ourense a menos de 30 minutos. Por otra parte, la posibilidad de acumular las poblaciones de Arousa, Pontevedra y Vigo, garantizando así la rentabilidad del trazado. Y, por último, pero no por ello menos importante, la posibilidad de destinar el corredor del Miño al tráfico de mercancías. Como hombre de negocios sé muy bien lo difícil que resulta realizar proyecciones de futuro. Sin embargo, en una obra de esta envergadura, de tal calado social y económico, estoy absolutamente convencido de la generosidad de las Administraciones. Sus responsables saben perfectamente que lo que está en juego no es sólo el futuro de Vigo o Pontevedra, sino el de toda la Comunidad Autónoma y, en definitiva, de la Eurorregión que Galicia forma con el norte de Portugal. ¡Habemus AVE, ¿habemus!