Videntes y clarividentes

CRISTINA LOSADA

VIGO

ANTÍPODAS | O |

07 jun 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

LA NEGOCIADORA del pacto de gobierno por parte del BNG, Olaia Fernández, tranquilizaba el otro día a los lectores de este periódico al asegurar que no era la pitonisa Lola. Me alegra por ella y por las pitonisas. Cada cual a su chollo. Pero un político, si no tiene que ser vidente, debe ser clarividente. O sea, comprender claramente las cosas. Y no parece que ande sobrado de clarividencia su partido. Su condición esencial para el nuevo pacto es mantener la continuidad, seguir en la ruta marcada por el anterior gobierno. No está muy claro que hubiera ruta, pero si la hubo, no les gustó a los votantes, que le quitaron el bastón a Castrillo. Los resultados muestran deseo de renovación, no de continuismo. A Ventura no se le votó por el "efecto Zapatero", como quiere creer el alcalde saliente. No hay más que ver el pequeño porcentaje que subió el PSOE en España y el que recibió en Vigo, aunque no fuera suficiente para superar al PP. Recuérdese que Ventura se presentó como independiente y que trae fama de hacerlo valer. Su candidatura despertó cierta esperanza de cambio y de solvencia, veremos si justificada, en una trayectoria de alcaldías más o menos funestas. El empecinamiento continuista del BNG parece un reflejo de autodefensa, un empeño por salvar la gestión que lideró. No fuimos castigados, repiten. Y no se lo quieren tomar siquiera como indicio de que hay que cambiar algo. Mantenella y no enmendalla es lo suyo. La nueva banda socialista ha sofocado los primeros gritos con que abordó el galeón varado de la Plaza del Rey. No hablan de gobierno presidencialista tras el vade retro del BNG. ¿Hasta dónde tragarán? Al PSOE le vendría bien gobernar en solitario. No le caerá esa breva, pero si renuncia a la renovación dilapidará su capital político. closadafernandez@yahoo.es