CONTRAPUNTO
06 jun 2003 . Actualizado a las 07:00 h.EL MINISTERIO de Fomento sigue empeñado en dar que hablar a los vigueses. Y no es por el hecho de que a su titular le haya sido concedida la Medalla de Galicia. Al fin y al cabo ya Castrillo le había puesto la alfombra roja, solicitado su firma en el libro de oro y sólo le faltó proponerle como vigués de honra. Otra vez más es el archifamoso tren de alta velocidad el que vuelve a sacarle a la palestra. Después de la personal promesa de Aznar, del empeño electoral de Corina en garantizarlo y por las permanentes reclamaciones de todos los estamentos locales, parecía que el área más poblada de Galicia no se iba a quedar fuera de una apuesta de futuro y jugaría en igualdad de condiciones. Habemus AVE . ¡Ah! pero el ministro tenía que decir la última palabra y ha decidido que las gentes que quieran viajar de Vigo a Ourense, o viceversa, les entre la duda si vale la pena subirse al tren bala, seguir usando su vehículo particular o incluso utilizar el Castromil. La velocidad media va a ser la misma. Eso sí, mejora el paisaje.