«Aunque exagere, el anuncio no puede mentir»

Pilar Martínez VIGO

VIGO

Mañana presentará un libro en el que se analizan los límites de la publicidad

04 jun 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

?ernando Ramos, profesor en la Facultad de Ciencias Sociales, presentará mañana a las ocho de la tarte en El Corte Inglés, su libro La publicidad contaminada. Los consumidores ante la autorregulación. Aunque la obra fue pensada inicialmente como un manual para estudiantes, el autor afirma que es accesible para todo los públicos. -¿Cuáles son, a su juicio, los límites de la publicidad? -Creo que el principal es la veracidad y el respeto a los consumidores. En mi libro explico que debe ser leal y respetuosa con la competencia; es decir, aunque el anuncio exagere las características de un producto, no puede mentir sobre él. Respecto a los anuncios comparativos, son legales siempre y cuando se comparen productos homogéneos y lo que se diga de ellos pueda ser comprobado. -¿Qué formas de publicidad contaminada podemos encontrar? -He analizado varios casos claros. A veces apenas hay separación entre publicidad e información, o se promueve un consumo compulsivo; en otras existe un exceso de anuncios. También he estudiado la publicidad subliminal, en la que el cerebro percibe imágenes que el ojo no ve. -¿Cómo se puede defender el consumidor en esas situaciones? -Desde 1995 existe la Asociación Autorreguladora de la Publicidad. Se encarga de atender las reclamaciones sobre anuncios que son sexistas o fomentan la violencia, por ejemplo. Si la empresa pertenece a la asociación, puede obligársele a rectificar. -¿Qué reclamaciones son más abundantes? -De más de 700 en los últimos años, la mayoría se refieren a vulneración de principios constitucionales, en especial el de la igualdad.