Con la excepción de lo ocurrido hace cuatro años, los nacionalistas se han movido siempre en Vigo en un horquilla de tres a cinco concejales, las más de las veces divididos en dos siglas. La particular batalla entre BNG y Esquerda Galega, hasta 1987 favorable siempre a este último grupo, se decidió en 1995 cuando sólo el Bloque obtuvo concejales. De alguna manera fue el preludio de una subida que cuatro años después convertiría en alcalde a Lois Castrillo. Pese a ello, este mejor resultado dejó a los nacionalistas por debajo del 30% de los votos, aunque la alianza de la izquierda funcionó esta vez en su beneficio. A lo largo de las seis elecciones democráticas, los partidos nacionalistas cosecharon 24 concejales, lo que supone algo menos del 15%. Pese a la limitación de estas cifras son resultados muy superiores a los de la mayoría de las ciudades gallegas, con la excepción sin duda de la vecina Pontevedra donde el BNG quedó hace cuatro años cerca de la mayoría absoluta.