ENTRETELAS | O |
21 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.Más entusiasmo no cabía el martes en el interior del pabellón de As Travesas. La parroquia popular se tomó el mitin como un acto de autoafirmación, que diría Fraga, y cargó pilas a base de bien. Pero también durante el encuentro surgió la división de opiniones al menos en dos ocasiones. La primera ante la llegada en solitario y sin ruido de Cuiña. El personal de poleiro irrumpió en un cerrado y «respestuoso» aplauso (así lo calificó un alto cargo popular de los de activo) mientras que la oficialada no podía disimular sus dudas sobre qué hacer ante la llegada del ex conselleiro. La segunda división de opinión se produjo cuando al secretario xeral del PP, Jesús Palmou, se le ocurrió mentar a Maite Fernández. para decir que todos los votos que reciba la ex concejala popular «serán votos inutiles». Los aplausos de la grada fueron entonces los más forzados del encuentro. Está claro que al actual alcalde de O Porriño, José Manuel Barros, le gusta utilizar la táctica del voto de la pena. Ya lo había hecho en el 99 y ahora lo vuelve a repetir. El candidato popular porriñés no duda en poner cara de pena en los mítines y pedir el voto, el último voto para él, pues asegura en esos encuentros que serán las elecciones de su despedida. Que se lo pregunten a Gonzálo Ordóñez, presentado hace cuatro años como el sucesor cuando a Barros se la salía la misma lágrima fácil que ahora cuando pide el voto casi por favor.