Alonso pide la cárcel para los responsables de ilegalidades urbanísticas
19 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.? ?onifacio Alonso Martínez es el Arturo Fernández de la política local. Traje impecable, pelo engominado hacia atrás y purito Davidoff en las manos. A sus 63 años sigue siendo un dandy. -Ustedes dicen en el programa que no se marcan faroles electoralistas pero hablan de devolver la ETEA a sus antiguos propietarios. ¿Eso es un órdago? -Devolver la ETEA no es una órdago. Ha sido una de las grandes injusticias de Vigo. Lo que no se puede permitir es que se expropien unos terrenos por tres pesetas y ahora venga el delegado de la Zona Franca y compre eso para hacer negocio. Otra de las grandes injusticias ha sido la colina de Castrelos o las Torres de García Barbón. Ahora dicen que hay que tirarlas e indemnizar a los compradores. Los políticos que permitieron eso deberían estar en la cárcel. -Esta mañana he llamado a la sede y no me cogía nadie el teléfono. -Tenemos unos medios pequeños. No podemos permitirnos un gran aparato logístico. Para nosotros llegar a las elecciones es un triunfo. -¿Reciben alguna ayuda? -Hay amigos que nos dan cincuenta mil pesetas, otros cinco mil. Yo me he gastado los cuatro duros que tengo. La sede es un regalo de un simpatizante. Nuestro presupuesto para toda la campaña es de nueve millones de pesetas. -Ustedes hablan en su programa de una operación manos limpias. -Vigo ha sido la ciudad más corrupta de España. Yo viajo todos los años por todo el norte. Conozco bien Oviedo, Bilbao, Valladolid, A Coruña. Hace 25 años eran horripilantes y ahora Oviedo, por ejemplo, es la ciudad más limpia de España. Vigo lleva 25 años perdidos. Quiero el voto de castigo para los que han gobernado durante todos estos años. -¿Pactaría con alguien? -Pactaría siempre que haya claridad meridiana en los pactos. -¿Y con quien no pactaría? -Pactaría hasta con el diablo, siempre que se haga delante de notario y de los periodistas como testigos del acuerdo. «Pactaría hasta con el diablo siempre que fuese con claridad meridiana, ante notario y con los periodistas como testigos del acuerdo»