ANTÍPODAS | O |
17 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.EN LUGAR de tirar las cartas de los candidatos, como solía hacer el aspirante Pérez Mariño según confesión propia, hago lo que ahora que es parte interesada, nos ha pedido él: las leo. Y ya que sociatas y nacionatas han gobernado esta urbe, dedico a las suyas mayor atención para ver si descubro un punto de autocrítica. Ni asomo. Aquí nunca se rectifica, siempre se ratifica, sobre todo, el error. Claro que los socialistas tienen la habilidad de no referirse a su protagonismo en el enredo municipal. Aprovechan que Ventura acaba de aterrizar para hacer como si nada hubieran tenido que ver con este ayuntamiento. No hace este malabarismo el Bloque, sino el contrario. En su breve misiva, con más foto que texto, y eso que no son fotogénicos, se atribuyen todo el posible mérito de la gestión, ni mencionan a sus socios y se jactan de haber puesto a andar a la ciudad tras «años de parálisis», un milagro de los que antes sólo se hacían en Lourdes. Se podía ser modesto y decir: hemos hecho esto bien, pero en lo otro metimos la pata y hemos aprendido. Se ve que no. Es una carta para forofos, que no precisan leerla para votarles. Ventura Pérez Mariño dice que no hace promesas electorales -hombre, hacer alguna tampoco es pecado- pero nos insta a leer unas propuestas, que no van en el sobre. Y dice que no nos pide el voto, pues éste debe obedecer a nuestra reflexión, como si le fuéramos a votar sólo porque lo pidiera. Pero más que los líos semánticos en los que se mete, me preocupa su gran objetivo: devolvernos la confianza en los políticos. Las epístolas electorales suelen atentar contra el intelecto. Ese proyecto de Ventura atenta contra nuestra salud mental: ¡Nos quiere dejar sin chivo expiatorio! losadafernandez@yahoo.e