Un precedente que no volvió a repetirse

La Voz

VIGO

1983. Segundas elecciones municipales. Un por entonces ya veterano concejal, Antonio Nieto Figueroa, junto con Elvira Espada y Pablo Padín, conforman una lista independiente de nombre sonoro, VIGO (Vigueses Independientes Gobernantes), que obtiene un resultado abrumador: tres concejales y cerca de 11.000 votos, el diez por ciento del total. Pero lo más importe fue que esos tres escaños decidían. Al final la lista no duró ni un día: Nieto Figueroa, Leri, unió su voto a los 12 del PSOE y al único comunista para hacer alcalde a Manuel Soto. Sus compañeros preferían apoyar al PP.