Ventura Pérez Mariño afronta con la reflexión extrema de un magistrado el interrogatorio virtual planteado por los cibernautas en el chat de lavozdegalicia.es
15 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.? La impresión se mudó reflexión, el susto por tranquilidad. Dos Ventura Pérez Mariño, uno frente a los que llenaron el miércoles el pabellón de As Travesas, otro ante un frío ordenador. Flema en lugar de los saltitos de tensión en el estudiado y castellanizado escenario. El cabeza de lista del PSOE se sometió con una mezcla de interés, curiosidad y prevención al chat que lavozdegalicia.es viene manteniendo con los principales candidatos a las alcaldías urbanas de la comunidad. Cincuenta preguntas se agolpaban ya en la pantalla antes ya de que el ex juez se sentase a teclear. La hora habilitada para el encuentro en la web sólo dio para trece respuestas, y es que el candidato del PSOE piensa hasta el extremo cada pregunta y cada contestación. En general, bastante guante blanco, mucha curiosidad de los anónimos chateadores, demostrando quizás la falta de información de la mayoría sobre el aspirante. Sin ver quedaron 84 interrogantes, que Pérez Mariño no llegó ni a leer, el tiempo de los candidatos es oro y la agenda apretada. «¿No considera poco seria su vuelta a la política? ¿No se da cuenta de que Príncipe le está boicoteando?», y muchas, muchísimas más sobre el nulo uso que hace del idioma gallego quedaron en el limbo de la Red. A Pérez Mariño sí le dio tiempo a decir que el cambio tranquilo en Galicia llegará de manera más fácil si a Vázquez, Bugallo y Orozco el día 25 se suma en Vigo una alcaldía socialista. También tuvo la oportunidad de glosar lo más granado de su candidatura, para lo que necesitó utilizar toda una pantalla. No es cosa de olvidarse de nadie. El urbanismo arranca los mayores paréntesis para pensar, y también las más notables críticas hacia quienes en cada momento gobernaron la ciudad, aunque sin citarlos. La lejanía física y psíquica del rural vigués; el establecimiento de consensos en favor de Vigo por parte de todos los políticos, y la reorganización de la función pública municipal son los tres primeros problemas de Vigo según escribió el candidato en la web. La crisis del Prestige, que dijo haber vivido como ciudadano tras aparcar el traje de político para limpiar, y la oposición a los rellenos, también quedaron para los anales informáticos en ese pulso con la red del aspirante de los socialistas.