Suposiciones

| ANÍBAL BARBÓN |

VIGO

PERISCOPIO

14 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

?e imaginan que los pactos post electorales estuviesen precocinados. Que, un suponer, Corina Porro conociese ya a su partner e, incluso, hubiera repartido hasta las concejalías en caso de que las cuentas les salgan. Pues ahora sigan imaginando... por ejemplo que el acuerdo dichoso se haya fraguado en casa de una conocida periodista de la ciudad. ¿Se lo creen? Pues así de clarito lo ventiló Maite Fernández en una comparecencia pública. Se refería a Soto y a sí misma. Y Soto no lo negó. Y Corina sigue sin entrarle a ese trapo. Porriño se la juega Por fin llegó la expulsión de Gonzalo Ordóñez del Partido Popular. Hasta el propio candidato opositor a Barros emprendía su campaña alucinando. Se va del PP, monta una alternativa, las encuestas lo sitúan al borde de arrebatarle la alcaldía al José Manuel de siempre y la jerarquía del PP sigue sin mover un dedo. Al final llegó la expulsión firmada por las oxidadas estructuras populares. Y Ordóñez, o al menos su entorno, sostienen que el finiquito en plena campaña refuerza su posición de privilegio respecto al todavía regidor porriñés. Lío en Baiona ?onde a nadie le salen las cuentas es en la marinera villa de Baiona. Allí todos suman mayoría absoluta, y ni siquiera cabe una. Hasta siete aspirantes se disputan un único sillón y, oyéndoles, pareciera que Baiona necesitase siete alcaldes. Lo cierto, lo único cierto, es que la fragmentación política comienza a hacer mella en el pueblo. La abstención podría llegar a hacerse con la mayoría (la verdadera mayoría) en el pueblo más turístico de las Rías Baixas. Lo que al final cundió en la villa es el desánimo. Y sigue creciendo como la espuma.