Decenas de ciudadanos se apilaron ayer en los pasillos de Instrucción 5 a la espera de su turno para entrar a declarar por asuntos de hurtos, malos tratos o carencia de seguro
06 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.«Queda visto para sentencia. ¡Siguiente!». Cronometrado por reloj, un juicio rápido por hurto en Vigo dura una media de dos minutos. El acusado, que suele ser un delincuente habitual, nunca comparece y, pese a estar citado, prefiere permanecer en paradero desconocido. «La diferencia es que antes el mismo juicio se retrasaba varios meses y ahora se celebra de un día para otro. Pero quien no se presenta hoy es porque, en este momento, ha ido a robar a un centro comercial», asegura un abogado especializado en hurtos. Un juicio por malos tratos, raramente supera los diez minutos. Tardan un poco más en resolverse porque acuden a declarar las partes y los testigos. «Habría que crear un juzgado especializado para violencia doméstica», dice un letrado en los pasillos. La jueza de Instrucción 5, el fiscal y el secretario habían terminado la guardia a la una de la madrugada. A las 9.00 atendieron cuatro comparecencias por delitos y, a partir de las 12.00, celebraron 28 juicios rápidos por faltas. En dos casos, los hechos sucedieron esa misma madrugada y la policía entregó el atestado media hora antes del juicio. Nueve fueron vistas por hurto, una por amenazas, cuatro por lesiones, cuatro por malos tratos, cinco por carencia de seguro y una por injurias. A las 15.00 horas, el juzgado ya había enjuiciado 16 asuntos, de los que tres se suspendieron. A lo largo de la mañana, la jueza dictó a viva voz dos sentencias absolutorias y condenó a un demandado a abonar una multa de 300 euros. A las 17.00 horas, la titular reanudó los juicios. «¡Es de infarto!», dice un forense.