El día del sindicalismo sin complejos

La Voz M.S.D | VIGO

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GUSTAVO RIVAS

Los 1.500 movilizados por CUT-CGT y CNT acabaron cantando «A las barricadas» en versiones folk y rock El Puerto obligó a UGT, CC.OO. y CIG a usar de palco una camioneta

01 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Con normalidad, sin incidentes y en un ambiente festivo. Así transcurrió el Primero de Mayo en Vigo. Como ya es costumbre, los sindicatos minoritarios se adelantaron a la manifestación unitaria para dejar constancia de sus diferencias ideológicas. CUT y CGT terminaron su marcha en la Puerta del Sol entonando A las barricadas, a los acordes de una guitarra. Ya casi habían terminado cuando por Elduayen comenzaron a llegar los manifestantes de la CNT, pocos (medio centenar), pero ruidosos, también al ritmo de A las barricadas, pero en versión heavy metal. Los minoritarios se autoproclamaron los sindicalistas sin complejos de este Primero de Mayo y lanzaron mensajes contra la unidad sindical «oportunista y cargada de connotaciones electoralistas». Mientras esto ocurría en la Puerta del Sol, Urzáiz era ya una fiesta de color a la que se sumaron sesenta mil invitados por las centrales sindicales mayoritarias, UGT, CIG y CGT, que por primera vez, desde hacía nueve años, celebraron de forma conjunta el Día del Trabajo. La manifestación tuvo su punto de llegada ante el edificio administrativo de la Xunta. Allí, subidos a una camioneta, los secretarios generales y comarcales de los tres sindicatos se dirigieron a la multitud con una retórica que, por lo poco novedoso de su contenido, apenas hizo reaccionar al público. Sólo las alusiones a los periodistas Anguita Parrado y Couso y el recuerdo a las víctimas de la guerra consiguieron arrancar tímidos aplausos. También hubo alguna que otra pitada. Una de ellas fue dirigida al presidente de la Autoridad Portuaria de Vigo, «por negar el permiso para instalar un palco». Eso explica la escena de los sindicalistas subidos a una furgoneta, micrófono en mano, que más que dando un discurso del Primero de Mayo, parecía que estaban vendiendo rifas en una verbena. El himno gallego y La Internacional, en una discutida versión en castellano, muy criticada por parte del respetable, pusieron fin a un acto que volvió a convertir a Vigo en la capital sindical de Galicia.