PERISCOPIO
11 abr 2003 . Actualizado a las 07:00 h.Por mucho que el candidato a la alcaldía del PSOE, Ventura Pérez Mariño, se esfuerza por no inmiscuirse en la dinámica del partido en Vigo, que para eso está la gestora, sigue, muy a su pesar, en el centro del huracán. Y muchos desean que su figura juegue el papel de centrifugada para alejar de la formación socialista a militantes históricos y no tan históricos. La última que me cuentan va de teléfonos y malas intenciones. Vamos, que alguien se ha dedicado a tirar de listín y llamar a cuanto militante figuraba en el último censo (antes de la escabechina) para pedirles que mediten mucho lo que hacer el 25-M. Frente a tanta maniobra, Mariño apuesta por no perder jamás la compostura. Quienes le conocen, dicen que ese es también su mayor crédito, y añaden que además le está funcionando. ?orque de anécdota hay que hablar para definir la presencia de El Olivo en la carrera por la alcaldía. Encima, su candidato, Bonifacio Alonso Martínez, está la mayor parte del tiempo ilocalizable. Van ya tres medios de comunicación que lo citan para entrevistas y similares y en todas las ocasiones el líder está de viaje. Y no comparece, claro. ?l que está que se sale de contento es Carlos Príncipe. Alegre después de sufrir en sus carnes el desmoronamiento de su concepción de partido en Vigo, pero no por este motivo. Efusivo por el archivo de la querella de Rosalía de Castro, que fue su quebradero de cabeza (y el de algunos más) durante los últimos meses. Cuentan que ha dicho que lo celebró con champán.