CUARTO OSCURO | O |
09 abr 2003 . Actualizado a las 07:00 h.DEPONGO las armas del silencio. Me rindo ante la evidencia feroz y ceso en mi resistencia. Alzo las manos y pido clemencia al enemigo. Estoy rodeado. Me han hecho prisionero con todo el bagaje bélico de las palabras no dichas. He resistido hasta donde he podido y, ahora, me entrego. Soy culpable. Voy a hablarles de la guerra.Me había propuesto callar, como los muertos de todas las guerras. En silencio, para no perturbarles. Respetando su eterna quietud. Esperando que los asesinos que provocan tanta muerte mueran también y yazcan en alguna fosa común, junto a sus víctimas para que éstas, las últimas, les jodan bien jodidos por toda la eternidad que la resurrección es un cuento y los muertos, muertos están. No callaba por miedo,cobardía, o indecisión. Menos aún por connivencia con los verdugos. Callaba para mejor sentir el dolor por la muerte del «buen salvaje» de Rosseau. La crisis de Irak es consecuencia de un dudoso recuento en Florida que impone a Bush como Emperador de la galaxia, un terrorífico 11-S que más que atentado terrorista es un acto de guerra, una ONU tristemente ineficaz, una Unión Europea dividida en sus intereses e incapaz de una política común de defensa, el diseño de un nuevo mapa geoestratégico mundial y la presencia omnipresente del asesino y dictador Sadam Hussein, experto en el control demográfico de la población kurda mediante el gaseado de más de 100.000 personas. En memoria de ninguna de ellas, que se sepa, fueron convocadas y celebradas manifestaciones. Sería que las conciencias occidentales estaban distraídas. Conste que esta guerra me parece un error (y un horror).Ahora bien, no nos engañemos. Francia, Rusia y Alemania se han opuesto a esta guerra por razones igualmente tan inconfesables, aúnque distintas, como la de los aliados para iniciarla. Como en todas las guerras, la primera en morir es la verdad.