Parte de los vecinos del rural baionés defienden la inocencia de su ex-párroco y someten a un juicio paralelo a los seis adolescentes que le acusaron de abusos sexuales
05 mar 2003 . Actualizado a las 06:00 h.El cura Edelmiro Rial, reo condenado por supuestos abusos sexuales a seis adolescentes, ya casi alcanza la categoría de mártir en Baredo. Muchos vecinos defienden su inocencia y no dudan en insultar y criminalizar a los menores que le denunciaron. Incluso algunos familiares de las víctimas les recriminaron por acusar al párroco, a quien definen como «unha excelente persoa pero moi inxenua. Eses chicos ían por mal camiño e el tratou de achegalos ó ben». «A verdade non a din. Edelmiro non cobraba as misas nin as bodas. Nos bautizos ensinaba os nenos á Virxe e iso non cho fai ningún outro cura», afirma una de las tías políticas de J., una de las víctimas. Esta mujer testificó a favor del sacerdote porque no creía la versión de su sobrino ni la del resto de los afectados. «Empezou todo como unha broma da mesma pandilla e logo xa non puideron dar volta atrás. Todo isto é un complot para sacar cartos», opina esta familiar. Muchas vecinas de Baredo también critican la condena de prisión a Don Edelmiro. «O cura está desfeito. Está sedado na cama desde que saliu a sentencia, non quere falar con ninguén e bota a chorar. Vive nunha agonía lenta; máis lle valía morrer que pasar por isto. Eses rapaces arruinaronlle a vida; aínda que se saiba a verdade el xa está hundido. E o pobre pide que non nos manifestemos para non dividir ó pobo», dice otra parroquiana, que prefirió guardar el anonimato. La pregunta es inevitable: Si es inocente, ¿por qué el clérigo admitió en el juicio haber dormido con los menores?. La respuesta la da una anciana: «¿Se todo isto fose verdade, ía decir el que dormía cos cativos?». Una prima de J. y ex-alumna del cura añade: «Eu fun a unha excursión con eles e non vin nada raro». Sólo un anciano mostró sus reservas: «Non sei se é inocente ou culpable porque non me deitei con el».B. es la principal víctima del caso, con cuatro abusos. Éste continúa su vida en Baredo y trabaja como albañil en una obra. «Non quero falar do tema», afirmó ayer el joven. Las víctimas se someten a diario al juicio paralelo de un pueblo enfrentado a ellos. Una vecina señala a R., que camina hacia su casa: «Incluso algúns familiares deles están na súa contra porque saben que é unha inxustiza».En una céntrica cafetería de Baiona, uno de los denunciantes atiende el mostrador. Su respuesta es la misma: «No voy a decir nada». En ese momento entra el padre y se reafirma en lo mismo: «Hablen con nuestra abogada». La representante legal de las seis víctimas, María Moreiras, también ha decidido guardar silencio a la espera de que se resuelvan los recursos.Quienes están dispuestos a hablar son muchos vecinos de Baredo, que este domingo se concentrarán en la iglesia.