Abel Parentini, embajador argentino en Madrid, viajó ayer a Vigo para visitar la nueva sede del consulado de su país en Galicia, que sigue abierto gracias a la colaboración municipal. Los problemas socioeconómicos que atraviesa el país sudamericano obligaron a su gobierno a aplicar un plan de ajuste que incluía el cierre de la oficina consular viguesa. El Concello se ofreció a ceder una oficina para evitar que miles de argentinos y de gallegos retornados quedaran sin servicio. Argentina aceptó el ofrecimiento en un caso con escasos precedentes. Una relación profunda Parentini se reunió con el alcalde en su despacho del Concello y ambos se desplazaron a continuación al edificio Asefal, en el Paseo de Alfonso, en cuya tercera planta funciona desde hace varias semanas el consulado. El embajador pronunció un discurso improvisado en el que reiteró el agradecimiento de su país al Concello vigués y aseguró que el presidente en persona había autorizado esta solución en un viaje a España en mayo pasado. Lois Castrillo se dirigió en castellano al embajador para decirle que no era necesario ningún agradecimiento por parte de un país que recibió a miles de gallegos que marcharon al exilio político o económico. Estaban presentes concejales de todos los grupos: Belén Sío, Henrique Viéites, Jacinto Lareo, Manuel Soto y Xoaquín de Acosta.