Piezas donadas por artistas como Darío Álvarez Basso, Fernando Casás, Ricard Terré, Álex Mene, Menchu Lamas, Antón Patiño, Din Matamoro o la actriz Uxía Blanco, que también se dedica a la plástica, cuelgan desde ayer de las paredes de la Fundación Laxeiro para una causa solidaria cuya iniciativa parte de un comité de artistas, escritores, críticos y marchantes coordinado por Antón Castro, que mediante una subasta pretenden recaudar fondos para las cofradías de pescadores de la Costa da Morte y contribuir a que no se olvide el problema. El método no es el más conocido (a mano alzada y en un acto público), sino que en una esquina de la sala se han habilitado unos cuardenos con las características de cada obra y el público anota allí la puja que está dispuesto a hacer con su nombre y forma de contacto. Cuando se clausure la muestra, el 2 de febrero, se sabrá quién se queda con cada pieza. Las obras, explicaba ayer la coordinadora en Vigo del evento, Paula Mariño, «salen a un precio ajustado a su valor real en el mercado, porque no se trata de que nadie se aproveche». Hay para todos los gustos y para todos los bolsillos, desde las que salen a 50 euros, hasta la más cara (la de Álvarez Basso), por 2.000 euros. El papel de la Fundación En la inauguración de la muestra contaba ayer el gerente de la Fundación Laxeiro, Javier Buján, que el papel de la entidad es el de anfitriona y receptora de las obras (las que no se vendan, se devolverán a sus autores). La subasta se realizará también posteriormente en Pontevedra, Santiago, A Coruña y Madrid. Carlos Príncipe, como presidente de la Fundación, auguró que Galicia va a ser mejor después de la catástrofe del Prestige porque se han despertado las conciencias en la sociedad civil y no hay quien lo pare.