La polémica parcela de Pizarro queda libre tras derribarse el único edificio

La Voz M. J. F. | VIGO

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CAPOTILLO

La demolición, esperada durante más de un lustro, provocó gran expectación La actuación de ayer supone un paso más hacia la urbanización de la finca

03 ene 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

La polémica parcela de Pizarro pasó ayer por un trámite más hacia su futura urbanización. El Concello ejecutó el derribo del único edificio existente en la finca, que en la actualidad permanecía en ruinas y ocupado esporádicamente por grupos de población marginal. La actuación despertó gran expectación entre los vecinos y comerciantes del barrio, quienes no salían de su asombro de ver hecha realidad una promesa de años y un anuncio más que reiterado. El derribo del inmueble tiene como fin proteger la seguridad ciudadana y al mismo tiempo allanar el camino hacia la urbanización de la parcela. De forma simultánea se acometen los trabajos de desmonte de la finca para impedir que sigan los desprendimientos de tierra hacia la calzada. De hecho, los últimos temporales han provocado una situación caótica en la calle hasta el punto de tener que anular un carril de la calzada debido a los aludes. La situación ha agravado la circulación en la zona y ha dado lugar a continuas retenciones y atascos, cuando no a cortes de tráfico. Ésta no es la primera vez que se producen desprendimientos en el céntrico vial. En noviembre fue necesaria la actuación de los bomberos para aminorar los efectos de los desplomes sobre la vía pública y evitar males mayores. El desmonte fue iniciado el pasado otoño por la promotora de la futura urbanización de Pizarro, Placonsa. La posterior paralización de los trabajos llevó al Concello vigués a hacerse cargo de las obras de forma subsidiaria por responsabilidad y seguridad ciudadana, según alegó hace apenas un mes. El responsable municipal de Urbanismo reconoció públicamente que las cosas no se estaban haciendo bien y que era necesario completar los trabajos de la parcela. El gobierno local criticó el retraso de la iniciativa privada y decidió acometer por su cuenta los trabajos y posteriormente reclamar los costes a la promotora. La urbanización de Pizarro ha sufrido numerosos retrasos lo que ha llevado a vecinos y comerciantes del entorno a sospechar de «una mano negra» interesada en darle largas al proyecto. Tampoco en el gobierno municipal las tienen todas consigo, de ahí que hayan exigido a la promomotora el inicio de los trabajos de desmonte, algo a lo que la empresa se mostraba reacia, a juzgar por los hechos. Unos y otros achacan falta de claridad y transparencia.