La prohibición de capturar marisco de las rías gallegas como consecuencia del vertido del petrolero Prestige no ha evitado que los supermercados, hipermercados y mercados de abastos de toda la ciudad dispongan de esta mercancía, aunque en menor cuantía que en una situación normal. Con todo, algunos viveros con reservas en sus instalaciones han decidido poner en el mercado parte de sus productos, anticipando a dos semanas antes de la Navidad su presencia masiva para los consumidores que son más previsores, aquellos que optan por congelarlos en sus neveras. Otros, sin embargo, prefieren esperar a que desaparezca la psicosis social por el consumo de estos productos y aguardan a mejores momentos, como por ejemplo, la habitual etapa de las Navidades, en la que los precios suelen dispararse ante tanta demanda. Los precios, sin embargo, fluctúan en este momento a la baja. Un kilo de percebes costaba 22 euros en Alcampo el pasado jueves, el kilo de centolla de la ría estaba a 32 euros y el de camarones cocidos a 22. Los frescos pasaban de 120 euros. La marea negra no ha afectado en gran modo a los suministros, ya que muchos de ellos provienen de zonas de pesca de Francia e Irlanda. Su precio es inferior, pero también su calidad. La avalancha de pedidos en la antesala de la Navidad hace que se vendan todas las existencias y más. Incluso la picaresca aparece con más frecuencia y se vende por gallego lo que no es.