Cientos de personas se unen hoy a las más de 200 que ya participan desde anteayer en las labores de limpieza, que han permitido recoger cerca de 40 toneladas de chapapote en la zona de Mougás
05 dic 2002 . Actualizado a las 06:00 h.El trabajo de los voluntarios se centró ayer principalmente en la limpieza de las zonas afectadas, entre Cabo Silleiro y el puerto de Mougás, ya que no entraron manchas de fuel en las costas de Baiona ni de Santa María de Oia. Participaron en las operaciones de limpieza alrededor de 200 personas, que lograron sacar de las rocas cerca de 40 toneladas de chapapote. Pero todavía queda mucho por limpiar. Las zonas que están peor se encuentran a la altura de Pedra Rubia y del criadero de alevines de Pescanova. Hoy se espera que 400 personas continúen con esta tarea. No hay medios para más. Coordinación Las circunstancias han desbordado a la Cofradía de Pescadores de Baiona. Su patrón, Jesús López Méndez, reconoció ayer que es imposible atender la avalancha de voluntarios que llegan para trabajar en las rocas y dirigir a los pescadores que salen a la mar. Por la tarde reunió a los alcaldes y les pidió que asumieran la responsabilidad de coordinar las labores que se llevan a cabo en la costa. Toda la población de la comarca se ha volcado para luchar como sea contra el negro enemigo. La actividad de los tres últimos días en la Cofradía de Pescadores es frenética y se trabaja sin tregua ya que la posible tragedia oculta el agotamiento de los que ya llevan varios días sin descansar. El pueblo lucha también contra la falta de información oficial que han denunciado desde el primer día intentando estar alerta y pendiente de todas las noticias que traen los barcos que salen a la mar. La «arribada» de las primeras manchas a Mougás supusieron también la toma de conciencia real de la posible tragedia, que podría mostrarse con mayor intensidad en los próximos días. Ayer el tiempo les dio una tregua porque no entraron nuevos vertidos. Un tiempo que utilizaron al máximo para limpiar y vigilar. Están preparados para luchar hasta donde sea necesario en esta «guerra» porque saben que los efectos devastadores del enemigo, que ya conocen, supondrían la muerte de un mar en el que se prolonga la vida de toda la población.