Cordeiro negocia con los vecinos a los que el alcalde rechaza pagar

J. Santos MOAÑA

VIGO

ÓSCAR VÁZQUEZ

Cuíña manda «unha aperta» a los de Domaio que reclaman al alcalde moañés que les pague Barreiro remite a los acreedores al juzgado, pero el edil de Facenda propone pagarles en plazos

26 nov 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

A El concejal de Facenda de Moaña citó a los vecinos que reclaman una vieja deuda, generada hace 25 años, por la cesión de terrenos para construir el colegio de Domaio, para proponerles un pago en plazos durante tres años. Se trata de los parroquianos que se concentran a diario ante el consistorio desde hace casi quince meses para exigir que se les pague la cantidad fijada y sus respectivos intereses, que a estas alturas asciende, en total, a unos 120.000 euros. El alcalde moañés repitió una y otra vez que los vecinos deben reclamar en el juzgado y no en el ayuntamiento, ya que el juez ordenó embargar parte del pago realizado al concello por los promotores de la urbanización anexa al campo de golf de Domaio en concepto de aprovechamiento urbanístico. Es la promotora la que tiene que ingresar en la cuenta judicial el dinero que no pagó al concello. No existe constancia de que lo haya hecho. A pesar de que Barreiro entiende que el ayuntamiento no tiene ya nada que ver en este asunto, el concejal de Facenda propuso anteayer, en una reunión celebrada en el Patronato Beiramar, pagar en tres años. Los vecinos no están nada animados a aceptar la oferta. Entienden que no se les ofrecen suficientes garantías de cobro. A la confusión se suma el conselleiro de Política Territorial. En respuesta a una carta que le enviaron los afectados, pidiendo su mediación, Cuiña les responde en idénticos términos que el alcalde: «En outubro de 2001, o Xulgado de Moaña acordou o embargo das contías que o Concello de Moaña tería que percibir dunha empresa constructora, en concepto de aproveitamentos urbanísticos a favor do municipio (600.000 euros, aproximadamente), comunicándolle a esta empresa que debía practicar a retención do pago pola cantidade que se debía ós veciños». Cuíña se despide con «unha aperta» tras indicarles que la responsabilidad de que no hayan cobrado es del juzgado.