El director del Instituto Oceanográfico en Vigo, Alberto González-Garcés, opina que el fuel afectará más a los moluscos, luego a los crustáceos, los peces y la flora marina
21 nov 2002 . Actualizado a las 06:00 h.En el caso de confirmarse las peores previsiones de la marea negra del petrolero, algunos científicos recomiendan que es el momento de empezar a jerarquizar qué especies de la flora y la fauna de la ría de Vigo deben ser las que reciban más protección por parte de los medios contra la contaminación, porque a la vista de la envergadura de la mancha y con los instrumentos con los que se cuenta, es prácticamente imposible defender toda la extensión de la masa de agua y sus zonas terrestres adyacentes. En opinión del director del Instituto de Oceanografía en Vigo, Alberto González-Garcés, «puede que ocurra lo peor, y es el momento de prepararse para ello». Podrían utilizarse, a su juicio, las barreras anticontaminación para acorralar la marea negra en unas zonas determinadas de la costa y luego succionar el fuelóleo con la maquinaria adaptada para ello, «porque no somos partidarios del uso de dispersantes, que sólo esconderían momentáneamente los vertidos», explica. Las especies que podrían sufrir irremediablemente con la marea negra son las que viven ocultas bajo la arena (croques y berberechos) de las playas y las que están pegadas a las rocas (mejillones y lapas). Su escasos o nulos movimientos permiten pensar que dificílmente podrán escapar de los vertidos del Prestige . En segundo término, los que cuentan con algunas opciones de esquivar el fuelóleo serían los crustáceos (nécoras y centollos), por su mediana movilidad, y, finalmente los peces. Dentro de éstos, los planos (rodaballo y lenguado) tendrían menos posibilidades de sobrevivir, y luego las especies pelágicas (sardina, robaliza, caballa), porque, tienen la oportunidad de poder moverse hacia otras zonas. La flora se vería menos dañada, al estar anclada en el fondo. «Quizá los mejillones -agrega González-Garcés- no se vean afectados directamente, porque están sumergidos a varios metros sujetos a las cuerdas de las bateas, pero es posible que se queden inservibles para pasar a la cadena de alimentación».