Una ciudadana acusada de impedir a un joven acceder a su vivienda en silla de ruedas o en coche asegura que se tergiversan los hechos
11 nov 2002 . Actualizado a las 06:00 h.El camino que parte de las proximidades del número 11 de la calle Ángel de Lema y Marina sería un camino normal, si no fuera por un barrizal, una jardinera y una disputa vecinal. Hace quince días Francisco Javier Baamonde, un joven con minusvalía, denunciaba que una vecina no le permitía acceder a su vivienda, al no dar el visto bueno a la reparación de un camino, que le impide desplazarse en silla de ruedas cuando hay barro, y no querer prescindir de una jardinera, que hace imposible el paso con vehículo. Ahora, la vecina aludida, que en su día fue imposible localizar, como ya se dijo, sale al paso de las acusaciones y alega que el camino consta de dos partes: un primer tramo de varios propietarios y una servidumbre de paso, de su pertenencia. Explica que si el citado paso se ha convertido en un barrizal es por modificar su diseño sin los suficientes conocimientos técnicos, además de no contar con el permiso correspondiente. A juicio de la ciudadana viguesa, las actuaciones de esta persona se han producido desde una postura de fuerza, sin seguir los cauces que ella considera correctos. Como ejemplo, aclara que la jardinera existente frente a su casa y que, según dicen, impide la entrada en coche al joven minusválido, se encuentra instalada allí desde hace treinta años. Tampoco se rompió por casualidad, al paso del vehículo, sino por un martillazo que le dio una allegada de Francisco Javier Baamonde, como quedó probado en un juicio de faltas. La vecina en cuestión explica que el camino de la discordía ofrecía unas condiciones, incluida la jardinera, cuando esa persona alquiló la vivienda. Si no se adaptaba a sus necesidades, añade, tendría que haberse dirigido a los legítimos propietarios del vial, en lugar de actuar mediante la política de hechos consumados. Alega que tuvo conocimiento de que se iba a pavimentar el camino al comprobar que un encargado municipal tomaba medidas para efectuar la obra. Esta forma de actuación no es de su agrado por considerarla incivilizada y entender que se usa la minusvalía como ariete para conseguir los objejtivos. Francisco Javier Baamonde, que sufre una minusvalía por una esclerosis múltiple, denunció días atrás la oposición de esta vecina a la reparación del vial, lo que impide al Concello acometer la obra. Al tratarse de un acceso privado, la administración municipal requiere el permiso de todos los propietarios. Baamonde anunció su intención de iniciar una campaña de recogida de firmas y de entrevistarse con responsables de la asociación de vecinos para recabar su apoyo.