Las calles se quedaron desiertas

A. González redac.vigo@lavoz.es

VIGO

ÓSCAR VÁZQUEZ

La jornada festiva y el inicio del puente de Todos los Santos vaciaron la ciudad y la ausencia de habitantes se notó en las principales calles y las habitaules zonas de paseo, que ayer apenas registraron movimiento

01 nov 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

Memoria matinal y hogar vespertino El 1 de noviembre vació las calles de Vigo. Las habituales zonas de paseo, como la Rúa do Príncipe, Samil o el paseo de Montero Ríos, aparecían ayer semidesérticas, pese a que la lluvia respetó la primera jornada del puente. Por la mañana, en cambio, la visita a los cementerios en memoria de los difuntos sí se dejó notar, tanto en el tráfico como en la afluencia de visitantes a los camposantos. Deporte en solitario El parque de Castrelos o las canchas deportivas de Samil vieron en cambio como los más osados aprovecharon la jornada festiva para cumplir con el culto al cuerpo. Solitarios caminantes se entregaron al footing en ambos lugares y configuraron otra de las estampas de la jornada Hallowen nocturno Ya entrada la noche, más allá de la hora bruja, algunos de los pubs de moda en Vigo se sumaron al Hallowen norteamericano con fiestas en las que se dejaron caer algunos que otros disfraces. La policía local confirmó a última hora del día la tranquilidad que se presumió durante toda la jornada. «Sin novedad en el frente», contestaron los agentes del orden, que ayer también pudieron relajarse...