Valle Inclán, Otero Pedrayo, Álvaro Cunqueiro y Saramago serán plasmados por el escultor Buciños para la urbanización de la antigua fábrica de Refrey, en Bouzas.
29 oct 2002 . Actualizado a las 06:00 h.La urbanización construida en el entorno de la antigua fábrica Refrey, en Bouzas, lucirá en su plaza un conjunto escultórico, obra del artista Buciños. Valle Inclán, Otero Pedrayo, Álvaro Cunqueiro y Saramago quedarán entre los vigueses para siempre, esculpidos en bronce a tamaño casi natural. La idea es que tengan sólo un 5% más de altura, teniendo en cuenta que al ir al aire libre empequeñecen, según explica su autor. Dos de los escritores aparecerán sentados y los otros dos andando, como si fueran a encontrarse. El conjunto, que llevará por nombre Encuentro Imaginario , será colocado a la altura del suelo, sin pedestal. La idea de Buciños es que las esculturas hablen por sí solas, que sean figurativas y que se reconozca en ellas a cada uno de los escritores, sin necesidad de indicaciones. El artista lucense, ourensano de adopción, no sólo está muy ilusionado con el proyecto, sino que ya cuenta con el boceto y tiene intención de iniciar la obra la semana próxima. En principio, piensa que estará concluida en seis o siete meses. A pesar de que el conjunto escultórico se gestó hace un par de años, casi al mismo tiempo que la urbanización, Buciños se ha visto incapaz de iniciarlo hasta ahora, debido al excesivo trabajo. La financiación correrá a cargo de una promotora, que prefiere de momento permanecer en el anonimato. Fue precisamente uno de los empresarios quien se puso en contacto con el artista ourensano para encargarle el proyecto. La única imposición ha sido el nombre de los escritores, sugerido por los propios promotores. Para el resto, Buciños cuenta con libertad total, algo que le ha entusiasmado, máxime cuando no es nada fácil que te den carta blanca, comenta. Según el escultor, el coste de la obra todavía no está estipulado, pero piensa que estará entre los 240.404 o 300.000 euros (entre cuarenta y cincuenta millones de pesetas. El artista no tiene más que palabras de elogio para los promotores que financian la actuación. Entiende que no es muy normal que se invierta en creaciones artísticas, sobre todo, si se trata de decorar una urbanización como es el caso de la de la antigua fábrica de máquinas de coser, como se la conoce debido a su ubicación.