El Festival de Música de Vigo comenzó ayer su tercera edición agradeciendo el apoyo de uno de sus principales mentores, Jerónimo Saavedra
26 oct 2002 . Actualizado a las 07:00 h.«Amore», a la música se entiende Porque ayer empezó la tercera edición del Festival de Música de Vigo Are more (que quiere decir cerca del mar en gaélico, según nos contó el director del certamen, Roberto Relova). Él es el responsable de la programación musical, pero ayer, además de ésta, la protagonista inicial fue la buena costumbre de dar las gracias. Para ello, han creado un premio cuyo primer merecedor fue uno de los primeros mentores del festival: Jerónimo Saavedra. Gracias al ex ministro melómano Saavedra no ha faltado a ninguna de las ediciones anteriores, y menos lo iba a hacer ayer, ya que era el día de su homenaje. En el escenario del teatro Fraga Caixa Galicia, el concejal Carlos Príncipe, acompañado por representantes de PSA Citroën, (patrocinadores del primer recital), y de Caixa Galicia (patrocinadores de casi todo el certamen), tras anunciar que el primer ex- ministro socialista que salió del armario deja la vida pública, le agradeció su apoyo al festival, y su amor por Vigo y por la música (a pesar de que al parecer Relova no le da todo el Mozart que quisiera), recordando cómo se peleó por la enseñanza musical en las escuelas durante su etapa en el Gobierno. Presencias y ausencias Lleno absoluto en el Fraga al que ya le llaman el Carnegie Hall gallego por su extraordinaria acústica, y algunas ausencias llamativas en las butacas. Por ejemplo, el Alcalde de Vigo, Lois Castrillo, el presidente de Caixa Galicia, José Luis Méndez, que delegó en su adjunto, o el presidente de Citröen, Javier Riera, éste último, por enfermedad. Presencias, concejales festeiros como Isaura Abelairas, participativos como Mariló Cabaleiro, diputados socialistas, como Guillermo Hernández, y sobre todo, y por encima de todo, centenares de vigueses «paganinis», que son los que hacen que el festival siga adelante. Y llegó la estrella Ewa Podles, con Annia Marchwinska al piano, fue la protagonista del recital. La contralto polaca dejó patente que es una de las grandes de la lírica, sobre todo, en el Este europeo.