Opinan que la capacidad ha mermado por falta de mantenimiento Abogan por limpiar las tierras y el fango del fondo de las dos presas, en lugar de construir una tercera
10 oct 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Los embalses de Zamáns y Eiras tienen mucha superficie y poca profundidad. Partiendo de esa advertencia, el grupo ecologista Amigos de la Tierra denuncia que la falta de un mantenimiento adecuado desde su construcción ha ido mermando la capacidad con los años debido a la acumulación de tierras, fango y otros materiales. Su representante, Antón Lois, aconseja que se aproveche el momento actual de sequía, en el que se encuentran casi vacios, para acometer su dragado y recuperar su capacidad al completo. Opina que la decisión de construir embalses «es una política de nuevos ricos» aplicada a los recursos naturales. Por el contrario, es partidario de acometer un buen mantenimiento y de tratar de optimizar lo que ya existe que, a su juicio, tiene la ventaja de ser más barato. En su opinión, no vendría mal una semana de restricciones de agua para que la ciudadanía se conciencie de que es un bien escaso y sea consciente de la necesidad de reducir el consumo. Este último aspecto es compartido por el grupo ecologista Erva, que se muestra favorable a la adopción de medidas más racionales y de una mayor planificación. Apuesta por aplicar medidas de ahorro desde distintos ámbitos como la construcción de viviendas, con la instalación de griferías automáticas que eviten el derroche de agua, o duchas con difusores. Este tipo de actuaciones junto con el compromiso personal de cada ciudadano supondrían, a su juicio, un ahorro importante. Igual que Amigos de la Tierra, Erva no se muestra partidario de construir un nuevo embalse para paliar la sequía, y sólo lo aceptaría como última opción. Aboga por estudiar todas las posibilidades antes de asumir ese impacto. La intención del gobierno local es negociar con la Xunta de Galicia la financiación para una nueva presa que se vendría a sumar a las dos existentes. En principio, los cálculos aproximados de inversión rondan los 240 millones de euros (40.000 millones de pesetas), una cifra que el Concello no es capaz de asumir de forma individualya que supera su presupuesto. La empresa concesionaria Seragua calcula que la tercera presa, que se construiría en el Oitavén, garantizaría el suministro durante treinta años.